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Análisis:EL ACENTO

Microcensura

Twitter, la red social de microblogs, ha anunciado, con otras palabras menos odiosas, que va a ejercer la microcensura. Ahora, cuando la compañía decidía retirar un tuit, su desaparición era mundial. Con esta nueva política, podrá cancelar mensajes en un país, pero se seguirán viendo en el resto del planeta. Para intentar evitar la sublevación de internautas, Twitter ha tomado precauciones. Tiene un acuerdo con Chilling Effects, un sitio que monitoriza "el clima legal en Internet", para publicar allí las peticiones de borrado y las realmente atendidas. La censura de tuits, por tanto, será transparente.

Lo que no explica la red social es qué criterios seguirá para aceptar peticiones de borrado y qué "entidades" podrán solicitarlo. En sus hiperbólicas informaciones la red social explica que se ha expandido por muchos países y que alguno de ellos tiene otras ideas sobre los "contornos" de la libertad de expresión. Twitter está dispuesto a someterse a ellos para seguir vivo en mercados pujantes de Internet donde la libertad de expresión no es un derecho consagrado. Más mercado a costa de menos libertad. La empresa ha negado que este cambio tenga que ver con la reciente inversión de un príncipe árabe en la compañía

Hace poco, por ejemplo, India se dirigió a las redes sociales para que organizaran un sistema que evitara el flujo de mensajes ofensivos para la religión. Según cómo entienda Twitter ese "contorno" local puede realizar una limpieza desmedida. El problema es si podrá seguir siendo Twitter una plataforma para los movimientos ciudadanos. ¿Si las autoridades consideran que un mensaje es delictivo, dejarán de contemplarlo así por el simple hecho de que no pueda leerse en casa? ¿Para los ciudadanos es mejor un país sin Twitter o con un Twitter capado?

Otros grandes de Internet se han plegado forzosamente a designios locales. Yahoo! tuvo que retirar las subastas de souvenirs nazis a instancias de un juez francés. Google mantiene en China un buscador censurado y da una alternativa desde Hong-Kong. En ambos casos fue un sometimiento inapelable a una orden judicial o a un marco político. En Twitter, la discrecionalidad es muy preocupante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de enero de 2012