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Reportaje:

El Grec deja fuera a los clásicos

El director, Ramon Simó, solo programará autores contemporáneos - El festival se concentra en Montjuïc y en julio - El presupuesto baja el 5%

Paradoja en el Grec. Pese a haber tenido por símbolo durante años un fauno, ser su espacio emblemático un anfiteatro y tener el nombre que tiene, Grec, el festival renuncia a los clásicos, ya sean los trágicos griegos, Shakespeare, Ibsen o Chéjov, en aras de la contemporaneidad. El nuevo director del gran evento de artes escénicas del verano barcelonés, Ramon Simó, que afronta su primera edición, anunció ayer, al revelar las líneas maestras del festival (aunque no aún la programación excepto algún apunte), que su vocación es "expresar la realidad contemporánea, para ayudar a situarnos en el mundo actual". Eso se hará, además, con "herramientas contemporáneas", ya sean "textos o gestos". El límite del festival lo pone Simó en el siglo XX, "necesario para entendernos a nosotros en el ahora".

Así pues, se dejan de lado "clásicos y adaptaciones contemporáneas de clásicos". ¿No veremos shakespeares en el Grec entonces? "Es bastante probable que no", respondió el director a este diario. No se vea en esta decisión una malquerencia de Simó por el autor de Hamlet o las demás luminarias del teatro universal anteriores al siglo XX. "Al contrario. A mí Shakespeare me parece importantísimo. Pero hay ya muchos espacios específicos para las expresiones clásicas, basta con mirar la cartelera, Ibsen en el Lliure, Gorki en en el Teatre Nacional... Si el Grec ha de tener un lugar complementario en el panorama escénico, ha de elegir su especificidad. Y está claro que hay muy poco espacio en ese panorama para las propuestas contemporáneas, las que hablan de nuestra realidad en este momento tan complicado".

Hablando de coyuntura, la crisis también ha alcanzado al Grec, cuyo presupuesto cae un 5% y queda en 3,5 millones de euros.

El festival va a continuar siendo internacional. "Para el Grec es fundamental la internacionalización, pero de ida y de vuelta, en doble sentido, la que permite ver aquí a las grandes compañías extranjeras y la que sirve para difundir y llevar allá nuestras creaciones". La presencia extranjera en el festival, apunta Simó, será similar a la de años anteriores, "por volumen, pero no por orientación". Se va a seguir con la apuesta por la danza "tanto a nivel internacional como nacional" y habrá un "programa potente de danza internacional". En música, uno de los capítulos siempre polémicos en el festival, Simó considera que el Grec "debe tener apuestas particulares, algo diferente, una singularidad". Ello no excluye, matizó, los conciertos de música popular ("alguno tiene que haber", dijo). Anunció que el Grec entrará por primera vez en temas de producción musical y prestará atención a fenómenos especiales y sonidos diferentes, como la música contemporánea.

Pocas cosas concretas ofreció ayer Simó acerca de la programación. Como ejemplos de por dónde irán las cosas ("me gustaría ensanchar la visión del festival, el mundo es muy grande", señaló) citó la compañía islandesa Vesturport con su versión de La metamorfosis, de Kafka (pilla justito: es de 1915); otra canadiense, de danza, la de Marie Chouinard, y a la coreógrafa blanca sudafricana Robyn Orlin, que presentará Walking next our shoes con una coral zulú. El joven dramaturgo Josep Maria Miró estrenará una obra.

El nuevo Grec apuesta por la "condensación" y se comprime en tiempo y espacio. Se ceñirá a julio y será "más festival y menos prolongación de temporada". Simó quiere que se reconozca el Grec como "un tiempo y un espacio que se sale de lo habitual". Los escenarios se reducen y se concentran en Montjuïc, con la idea de ir creciendo por la montaña. El anfiteatro, el mirador del Grec (con capacidad para unas 180 personas, se va a utilizar para propuestas muy especiales), las dos salas del Lliure de Montjuïc, las dos del Mercat de les Flors, las dos del Institut del Teatre. Se instalará una carpa para propuestas de circo (lo nuevo de la Central del Circ) junto a la Fundación Mies van der Rohe y otra en la plaza de Margarita Xirgu que funcionará como hub del festival.

La presencia del Grec en el resto de la ciudad se reducirá a cuatro o cinco salas que harán temporada un mes. No obstante, habrá dos espectáculos (uno de IT Dansa) que recorrerán los barrios como "espurnes" del gran "incendio" de Montjuïc.

Personalmente, Ramon Simó encuentra estimulante aterrizar en un momento difícil como el actual. "No me da miedo buscar soluciones", recalca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de enero de 2012