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Grecia pide a la banca que acepte en bloque las pérdidas en la fase final de la negociación

El Fondo Monetario acepta negociar ya el préstamo que puede evitar la quiebra

El Gobierno griego y la banca apuran los plazos para lograr el acuerdo que evite la primera bancarrota de un país de la eurozona. Ayer, en plena recta final de las negociaciones, el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, recalcó en el Parlamento griego la necesidad de que todos los propietarios de bonos se sumen al acuerdo de rebaja de la deuda. Los acreedores privados de Grecia, que acumulan títulos de deuda por valor de 206.000 millones de euros, discuten con el Ejecutivo las condiciones para aceptar una renuncia al 50% de ese montante.

Venizelos pidió que los acreedores se muestren "generosos" en la quita y que se acojan a ella de forma "voluntaria" y advirtió de que la eurozona no está dispuesta a cubrir el agujero financiero que se abriría si parte de los acreedores no se avienen a esa condonación parcial de la deuda. Fuentes del Gobierno griego advirtieron en declaraciones a este periódico que "las negociaciones son muy difíciles y están en un punto delicado", si bien otras citadas por Reuters apuntaron a "pequeños avances".

Las partes logran pequeños avances mientras se agota el tiempo de debate

Por la tarde comenzó la reunión entre la plaza mayor del Gobierno y la entidad que representa a la industria financiera en esta negociación, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, en las siglas en inglés). La aceptación de pérdidas por parte de los tenedores privados de bonos griegos es un elemento clave para que pueda ponerse en marcha el plan del segundo rescate diseñado por Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) el pasado octubre y el 20 de marzo es una fecha límite, porque Atenas afronta el vencimiento de una deuda de 14.500 millones de euros que no puede pagar.

Pero ayer Grecia recibió un pequeño alivio. Venizelos dijo que el FMI ha aceptado negociar ya la concesión del préstamo que evite la suspensión de pagos. "Después de varias semanas de espera, el FMI ha dado luz verde para que el país presente al FMI la petición de comenzar el procedimiento del nuevo programa [de rescate]", indicó. Estas negociaciones empezarán hoy con los jefes de misión de la troika formada por el FMI, la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo (BCE).

En el frente bancario, el nudo gordiano de la negociación de Grecia y los prestamistas privados es el cupón o tipo de interés de los nuevos bonos a 30 años que se sustituirán por los actuales títulos de deuda. El cupón anual del que se habla en el mercado oscila entre el 4% y el 5%.

Las mismas fuentes del Gobierno advirtieron de que la participación final de la banca "no se conocerá hasta finales de febrero", aunque, de momento, el porcentaje de deuda en manos de entidades griegas alcanza el 34% y estas sí respaldan la quita.

Los fondos de alto riesgo son los más reacios a aceptar las pérdidas y prefieren ser forzados para poder cobrar los seguros de impago y no descartan acudir a los tribunales si una nueva ley les impide cobrarlos, según una información publicada ayer por The New York Times. Fuentes conocedoras de las negociaciones lo consideraron un mecanismo de presión.

Otras proyecciones de analistas del mercado, como las Barclays Capital, también advierten de la necesidad de que toda la banca acepten esa pérdida del 50% de los bonos para que la reducción de la deuda griega sea suficiente y quede en ese 120% con relación al producto interior bruto (PIB) que se considera sostenible, frente al 160% en que se encuentra ahora. Y eso, dando por bueno el escenario económico que dibujó el plan de rescate aprobado el pasado octubre, y que la entidad ve optimista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de enero de 2012