Grecia y la banca intentan llegar a un acuerdo para evitar la quiebra

La intervención del BCE en el pacto con el sector privado está sobre la mesa

La banca y el Gobierno de Lukas Papademos intentarán a partir de hoy desencallar un acuerdo que evite la tan temida bancarrota de Grecia, a la que el 20 de marzo le vence una deuda de 14.400 millones que no tiene dinero para pagar. El primer país del euro que tuvo que ser rescatado, en 2010, y tiene en vilo a toda Europa, afronta una semana crucial y el papel del Banco Central Europeo (BCE) se ha puesto en el punto de mira de los mercados. El segundo rescate financiero requiere ni más ni menos que los bancos renuncien a cobrar la mitad del dinero que Atenas les debe (una quita del 50% sobre unos 206.000 millones de euros) y las negociaciones entraron el viernes en vía muerta. Muchos analistas defienden que el BCE participe en esta quita privada.

"Grecia es insolvente", dice el director de la agencia Fitch
Atenas coloca letras a tres meses por 1.625 millones a un interés del 4,6%
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Hay quien ve la quita como una quiebra. "Grecia es insolvente", dijo ayer el director de la agencia de calificación, Fitch, Edward Parker. "La llamada participación del sector privado para nosotros cuenta como un impago y nosotros prevemos que ocurrirá de un modo u otro", añadió, según informa Bloomberg. Aun así, Grecia logró subastar ayer letras a tres meses por valor de 1.625 millones al 4,6%. ¿Quién las compra? "Son básicamente bancos griegos, que toman el dinero a tres meses del BCE", apunta Javier Ferrer, de Ahorro Corporación.

Hoy, la entidad que representa a la banca internacional en las negociaciones, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) vuelve a Atenas para tratar de desbloquear las conversaciones. "Hay un sentido de urgencia", señaló un portavoz del instituto. Sin el sí de la banca, el segundo rescate de Grecia no se puede activar y Bruselas quiere aprobarlo en la cumbre del 30 de enero. También está en la capital griega la troika -el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea y el BCE- para analizar los ajustes. Hay varios frentes abiertos.

- Interés de los nuevos bonos. La rebaja de la deuda con los bancos a la mitad se realizará con un intercambio de bonos: se sustituirán los actuales por otros nuevos a 30 años, pero no hay todavía acuerdo sobre el tipo de interés que tendrán, del 4% al 5%.

- La quita. El plan europeo contempla una renuncia a cobrar el 50% de la deuda, pero la pérdida real para las entidades financieras es superior porque el banco afectado también calcula lo que está dejando de ganar a futuro, eso que la ingeniería financiera llama tasa de descuento. Por ejemplo, si esos futuros bonos a 30 años tienen un 4% de interés y una tasa de descuento del 10%, la pérdida real es superior al 50%, alcanzaría, por ejemplo, un 70%.

- Voluntariedad. Poner de acuerdo a centenares de bancos para renunciar a cobrar es casi imposible, de modo que Atenas se propone aprobar una ley que obligue al resto de acreedores a dar su brazo a torcer si una mayoría (dos tercios o tres cuartos) aceptan el pacto. Son Cláusulas de Acción Colectiva, que podrían actuar sobre bonos ya emitidos.

- El papel del BCE. Si actúan estas cláusulas de obligatoriedad, la eventual participación del Banco Central en esta parte privada del rescate -es decir, que el BCE también renuncie al 50% de los prestado a Grecia- gana enteros, aunque el presidente del órgano, Mario Draghi, lo rechazó la semana pasada cuando fue preguntado. Según un informe de Barclays Capital, la deuda sobre la que se aplicaría esa quita del 50% pasaría de 206.000 a 250.000 millones, lo que daría credibilidad al rescate. El banco calcula que el objetivo de situar la deuda pública en el 120% del PIB en 2020, para que sea sostenible, solo se lograría con el apoyo del total de los bancos a la quita del 50%, y eso aceptando el escenario macroeconómico que diseñó la troika (un crecimiento del PIB nominal del 3,8% anual ), que Barclays ve muy optimista. Con un crecimiento del 2,5%, la quita necesaria alcanzaría el 80%. Así que serán necesarios ajustes.

- Seguros de impago. Otra derivada de hacer obligatoria la quita es que entonces los acreedores podrían cobrar los seguros de impago de la deuda (CDS, en las siglas en inglés), una medida que en EE UU se llevó por delante a la aseguradora AIG y que es temida por los mercados. Barclays, en cambio, quita hierro al efecto en el mercado de la activación de los seguros y considera que los inversores ya lo han descontado.

Sobre la firma

Corresponsal jefe de EL PAÍS en EE UU. Comenzó su carrera en 2001 en Europa Press, pasó por La Gaceta de los Negocios y en 2006 se incorporó a EL PAÍS, donde fue subjefa de Economía y corresponsal en Nueva York. Desde 2017 vive en Washington. Ha cubierto dos elecciones presidenciales, unas legislativas, dos impeachment y un asalto al Capitolio.

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