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Una cascada de rebajas

¿Qué pasará ahora en la degradada Francia? Según dijo anoche el ministro de economía, François Naroin, nada de nada: "Francia no cambiará su política por lo que digan las agencias de calificación". En realidad, nadie sabe lo que pasará a ciencia cierta, pero Norbert Gaillard, experto en deuda de la Banca Mundial, ha explicado el catón: "La nota de un país sirve de referencia general, y cuando baja esta, las notas de las empresas, los bancos y los organismos locales son puestas en entredicho a continuación. Entre estas, aquellas que tienen la triple A, como el ayuntamiento de París o la región de Ille-de-France, serán automáticamente degradadas también".

Además, Francia puede esperar una subida general de los tipos de interés que pagan bancos, aseguradoras, empresas e inmobiliarias, y un empeoramiento de las condiciones de acceso al crédito de los organismos oficiales, lo que podría implicar subidas de impuestos por parte de los entes locales. La degradación general podría obligar al Gobierno a revisar sus datos de déficit y crecimiento, y probablemente resucitará la aplazada necesidad de aprobar un nuevo ajuste fiscal. En pleno año electoral, no parece probable, pero Europa manda.

Tras aprobar dos fuertes recortes en tres meses, Sarkozy había descartado realizar otro más para tratar de llegar a las presidenciales con algunas opciones. Ayer, de momento, tuvo el apoyo chauvinista de dos figuras de peso. Valerie Giscarg D'Estaing y Jaques Delors, con argumentos distintos, quitaron hierro a las decisiones de las agencias de calificación. Según Giscard "son todas americanas". Según Delors, son "seguidistas". Sarkozy, en todo caso, puede darse por medianamente satisfecho. S&P había amenazado con bajar no uno sino dos escalones la nota francesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de enero de 2012