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Los 503 euros de Paca

El día a día de Paca Cruz es una permanente maniobra de resistencia. Ni ella ni las 450 trabajadoras que prestan en Jerez el servicio de ayuda a domicilio han cobrado las tres últimas nóminas. El martes iniciaron una huelga para reclamar sus salarios. El Ayuntamiento adeuda tres millones a la concesionaria Acasa, que se declara incapaz de liquidar los salarios sin financiación pública.

La situación para las empleadas es agónica. Atender los recibos, tarea inútil. Algunas de las operarias ya han sido desahuciadas; otras tienen avisos de embargo por el impago de recibos del propio Ayuntamiento, el mismo que les debe tres nóminas.

Paca tiene 40 años. Está casada y es madre de dos hijas de siete y nueve años. Trabaja en la concesionaria municipal jerezana con una jornada de 20 horas semanales por un sueldo mensual de 503 euros. Su marido es escayolista, pero su único ingreso es la ayuda estatal de 400 euros. La última vez que Paca cobró fue en octubre.

Con los 400 euros, Francisca debe afrontar 452 euros de hipoteca, recibos básicos y comida.

Ya adeuda dos mensualidades de la casa, tres recibos de luz, y un pago fraccionado de 150 euros del IBI. Costea parte de la comida, el material escolar, la ropa básica y algún regalo de Reyes para las niñas con lo que reúnen varios miembros de su familia.

La prioridad de Paca cada primero de mes es abonar el recibo del agua. Según relata, el Ayuntamiento corta el suministro por un retraso de cinco días.

El Consistorio es implacable. La empresa municipal de recaudación Jereysa ya ha avisado a Paca del embargo de su cuenta por el impago de 150 euros de contribución.

"Pido a gritos que hagan algo. No estamos pidiendo limosna. Reclamamos nuestro trabajo. Es injusto tener que mendigar todos los días en la calle. Voy todos los días a trabajar para darle de comer a mis hijas. No nos merecemos esto. Con un sueldo de cualquier trabajador del Ayuntamiento se pueden pagar tres nóminas nuestras. Somos la última mierda de Jerez", clama Paca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de enero de 2012