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La crisis hunde la venta de coches en 2011 a la peor cifra desde 1993

El segmento del lujo se dispara un 83% mientras el mercado global cae el 18%

La venta de coches es uno de esos termómetros tradicionales de la economía de un país, de su consumo y de la confianza de los ciudadanos en la marcha de las cosas. Fue símbolo de la euforia, con récord histórico de ventas, y lo es ahora del declive. La fotografía de 2011 es clara: presente aciago, futuro sombrío. Aquella anhelada recuperación nunca llegó y el deterioro se agrava. España acabó el año pasado con 808.059 matriculaciones, lo que supone una caída de casi el 18% respecto al ya negativo ejercicio anterior y la cifra más baja desde 1993, según los datos hechos públicos ayer por las patronales de fabricantes (Anfac) y de vendedores (Ganvam).

Las familias, según sigue el relato del barómetro del automóvil, lo han pasado peor que las empresas: las ventas a particulares cayeron más que el global del sector, un 33,6%, mientras que subieron para las empresas y los alquiladores (un 6% y un 4%, respectivamente), lo que contuvo el golpe. De hecho, las compras de los particulares han perdido peso en el conjunto, ahora representan el 48% del total de ventas, cuando en 2007 eran el 60% del pastel.

Se adquirieron 374 turismos eléctricos frente a los 69 del año anterior

Los cinco millones de parados, la reducción de salarios y la sequía crediticia han estado castigando a este mercado, que desde que comenzó la crisis solo logró mejorar sus ventas en 2010, gracias al potente plan de ayudas públicas a la compra de coches. Digerido este efecto, y con la subida del IVA a mediados de aquel ejercicio, los concesionarios volvieron a sufrir para vender su género, pese a que en diciembre pasado la caída de ventas se moderó hasta el 3,6%.

La matriculación de automóviles lleva ya tres años por debajo del millón de unidades, una cifra que la industria considera la barrera simbólica bajo la cual el negocio, en España, va mal. En 2012 quedará incluso por debajo de esos 800.000, cuando, para Anfac, el mercado potencial español sería de 1,3 millones de matriculaciones al año, por debajo de aquellos 1,6 millones de unidades anuales que se vendían en el dorado periodo 2004-2006.

Pero, en medio de las cifras negativas, hay un segmento que va bien, más que bien, acaba de cerrar un año espectacular: el lujo. En 2011 se vendieron 2.456 de la gama más alta (de a partir de 65.000 o 70.000 euros), lo que supone un salto de hasta el 83%.

Las ventas de Porsche, por ejemplo, subieron un 17%, y el modelo todocamino Cayenne se disparó un 42%, con 1.207 unidades.

Aparte de los automóviles de lujo, solo mejoran las ventas de los monovolúmenes grandes (11% más) y los todoterreno pequeños (22%), pero se hunden en el resto.

¿Por qué le va mejor al coche más caro de todos? Hay un efecto estadístico, claro, el salto porcentual es mayor cuanto menor es la cifra absoluta de la que parte, y esos casi 2.500 coches son apenas un 0,3% del total del mercado español. Pero también ocurre que "el comprador del coche de lujo tiene mayor poder adquisitivo y no sufre igual la crisis que el resto y, además, la época de crisis aún le puede beneficiar porque aprovecha las ofertas propias de este momento", explican desde Anfac.

Pero eso le ocurre a pocos, muy pocos españoles y los empresarios piden ayudas públicas para animar las compras. La patronal de los fabricantes acercó ayer el foco al tan traído y llevado asunto de los ingresos fiscales. "Hemos estimado que en 2011 se dejaron de ingresar cerca de 450 millones de euros por la recaudación en la imposición directa en la compra de automóviles", apuntó Arancha Mur, la directora económica de Anfac.

El presidente de Ganvam, Juan Antonio Sánchez, alertó de que la crisis económica y los problemas de financiación al consumo se han llevado por delante 500 empresas y 5.000 empleos en 12 meses.

España fabrica muchos más coches de los que compra. La producción de vehículos en las fábricas españolas, que mayoritariamente se destinan a la exportación, ha cerrado el año con unos 2,4 millones de unidades, según Anfac, una cifra similar a la del año pasado, aunque en 2012 se prevé una bajada del 6% porque entre los principales clientes, los vecinos europeos, se vaticinan bajadas del consumo en este sector.

La crisis del mercado se deja notar en las empresas. Ayer el Gobierno valenciano aprobó un expediente de regulación de empleo de 39 días que podría afectar hasta a 4.959 trabajadores de la factoría de Ford Almussafes.

Una de las apuestas estrella de esta industria, el vehículo eléctrico, va mejorando sus cifras, pero no pasan todavía de lo testimonial. El año pasado se vendieron 375 turismos de este tipo en España, frente a las 69 unidades de 2010.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de enero de 2012