Cartas al director
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Para ser competitivos

Los empresarios hablan de productividad, de competitividad, ¿pero realmente saben de qué hablan? Resulta que el país más competitivo del mundo no es China, ni Vietnam; es increíble, es... ¡Suiza!

Vaya, un país que no tiene miniempleos, minisueldos ni jornadas interminables... ¿Cómo puede ser? ¿En qué nos estamos equivocando?

La competitividad viene del ingenio, no de las subvenciones; viene de la elección de las mejores herramientas, no de la chapuza; viene de la organización, no de las reuniones repetitivas, ni de las comilonas; del aprovechamiento del tiempo, no del estiramiento interminable de las jornadas; tiempo para trabajar y tiempo para divertirse, no tiempo para divertirse en el trabajo. Viene de la inteligencia, eligiendo a los mejores para cada puesto; poniendo un ingeniero donde hace falta, no a un cuñado; eligiendo un director que sepa dirigir, no al que hace mejor la pelota. Unos trabajadores que sepan su oficio y estén orgullosos de ello, no unos amedrentados, espoleados por el miedo al despido. Ya que no tenemos buenas ideas, copiemos, pero a los que van por delante.

Señores, fíjense bien, si los empleados en Suiza viven mucho mejor que aquí, pues imagínense cómo viven sus jefes, o los consejeros delegados, o los presidentes de las compañías. Si no me creen, dense una vuelta por allí y abandonen la racanería de una vez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 24 de diciembre de 2011.

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