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El PP mantiene en Castellón la calle del franquista Serrano Súñer

El Partido Popular en el Ayuntamiento de Castellón rompió ayer el acuerdo alcanzado dos días antes con la oposición para cambiar el nombre de cuatro calles de la ciudad con nombres de falangistas o destacados dirigentes del franquismo. A última hora, el PP renunció a sustituir la denominación de la plaza de Ramón Serrano Súñer, reconocido filonazi y responsable desde el Ministerio de Asuntos Exteriores franquista de miles de muertes en los campos de exterminio de Hitler. El alcalde de Castellón, Alfonso Bataller, como ocurrió con su predecesor Alberto Fabra, "ha perdido la oportunidad" de cumplir la Ley de la Memoria Histórica, en palabras de la oposición.

El pacto alcanzado el lunes fue cambiar los nombres de las calles de los falangistas y miembros de la División Azul Santos Vivanco, Martín Alonso y Blasco Vichares y el de la plaza de Ramón Serrano Súñer. El PP anunciaba ayer a la oposición, un día antes del pleno en el que iba a aprobarse la medida, que rompía el acuerdo porque el bautizo de la plaza no se produjo bajo el franquismo, sino durante el mandato democrático del alcalde del PP José Luis Gimeno.

Acuerdo de mínimos

La familia Serrano Súñer vivió en Castellón y su recuerdo perdura entre muchos de los que todavía ostentan el poder. Serrano no solo tiene una plaza. Un colegio público lleva su nombre y sigue siendo alcalde perpetuo, e hijo predilecto de la ciudad. Además, el padre del ministro franquista tiene dedicado un muelle del puerto castellonense.

El acuerdo que intentaba la oposición era de mínimos, porque además de estas cuatro nomenclaturas, en la capital todavía perviven otras ocho calles dedicadas a personajes del franquismo, mientras que el dictador, Francisco Franco, ostenta la medalla de oro de la ciudad. En el pasado mandato la oposición exigió hasta en cuatro ocasiones al entonces alcalde y hoy presidente del Consell, Alberto Fabra, que retirara estas menciones. Siempre lo rechazó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 2011