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Reportaje:

Aspe retrata su pasado

Un libro reconstruye a través de 1.800 fotografías la evolución social de la localidad, que pasó de la agricultura a la industria

El libro La memoria rescatada. Fotografía y sociedad en Aspe (1870-1976), cuyos autores son Felipe Mejías López y José María Candela Guillén, es el primero de una serie de tres volúmenes cuyo objetivo es recuperar el patrimonio fotográfico de Aspe.

La presentación del libro será hoy lunes a las 20.30 en el Museo Histórico de Aspe, donde además se inaugurará una exposición de estas fotos. El libro es fruto de años "de intenso trabajo de campo contactando vecinos, seleccionando y recopilando documentos que han sido testimonio del cambio de una sociedad tradicional a otra industrial y moderna", asegura la edil de Cultura, Miriam Molina. A través de 1.800 fotografías se reconstruye la mirada antropológica y la perspectiva histórica de esta localidad del Vinalopó Mitjá. El primer capítulo del libro se llama Aspe desde el cielo, y desvela las imágenes tomadas por los aviones del Servicio Cartográfico del Ejército a lo largo de varias décadas que ofrecen un bosquejo interesante de la evolución de la trama urbanística del pueblo. De la villa dedicada a la agricultura al tímido despegue industrial, con la aparición de naves industriales ubicadas a las afueras. El desarrollismo de los sesenta trajo el fenómeno hasta entonces casi desconocido de la inmigración, con gentes de Andalucía o La Mancha que se asentaron en los nuevos barrios de la Coca, la Prosperidad o de Don Jesús.

Las fotos áreas del Ejército desvelan el cambio urbano

El libro es el primero de tres volúmenes con fotos de Aspe

El segundo capítulo se detiene en los Escenarios comunes, con fotos del parque del Dr. Calatayud, el Mercado de Abastos, Las Fuentes, el Puente de los Cinco Ojos, las Piscinas o El Recreo. Espacios donde se desarrolló la mayor parte de los acontecimientos sociales. El libro rescata los Paisajes inéditos, centrando especial atención en la climatología con lluvias poco frecuentes, o incluso aisladas nevadas.

Al inicio del siglo XX, el 77,3% de la población aspense no sabía leer ni escribir, situación que comenzó a subsanarse gracias a la puesta en marcha de las Escuelas Nuevas en 1932, con la Segunda República. El capítulo dedicado a La Escuela brinda fotos de los maestros y maestras y de sus alumnos.

El proceso de industrialización en Aspe comenzó a finales del siglo XIX. La mecanización de los procesos de trabajo hará posible la aparición de nuevos oficios sujetos a nuevas condiciones en un espacio también novedoso: la fábrica. Y con ella la industria de la alpargata, el mueble, las tejeras o cerámicas. Y los nuevos oficios: carreteros, albañiles, heladeros, panaderos, comerciantes, pellejeros, bordadoras, guardias municipales o electricistas. Y el libro se cierra con un último apartado que está dedicado a los Momentos de ocio, cuyas fotos rescatan como se distraían en Aspe en el siglo pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de diciembre de 2011