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El presunto asesino de la mujer de Brunete le cortó la tráquea

Heridas en una oreja, en la cara, en los hombros, en los brazos, en las muñecas, las manos, los muslos, el hígado y en el tórax. Así, hasta 82 cuchilladas recibió Ivana Sanz Fanego, de 36 años, la mañana del 21 de enero de 2010 en su domicilio de Brunete antes de morir. Su supuesto asesino, su excompañero sentimental, Sergio González Moreno, llegó incluso a cortarle la tráquea para que la mujer no pudiera pedir auxilio. Así lo pusieron de manifiesto el fiscal y las tres acusaciones durante la primera sesión del juicio que comenzó ayer en la Audiencia Provincial.

Durante la primera vista se eligió al jurado popular, que está compuesto por seis hombres y tres mujeres. El fiscal, en un tono muy didáctico, mantuvo que el acusado atacó a la mujer de forma sorpresiva por lo que no pudo defenderse. También destacó que existía una relación sentimental entre ambos, similar a un matrimonio, y que al ejecutar el crimen el procesado causó "un sufrimiento innecesario y desmedido" a su víctima. La mató una de las últimas cuchilladas que le asestó. Por ello, pidió que sea apreciada la agravante de ensañamiento. El ministerio público pide una condena de 20 años de prisión por el crimen. "La defensa argumentará que Sergio González sufre un trastorno mental agravado por el consumo de droga, pero los forenses les dirán que ese consumo no interfiere su capacidad cognitiva y volitiva", destacó el fiscal al jurado.

Las acusaciones particulares (ejercidas por los padres y las hijas de la fallecida) y la acción popular (representada por la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas) mantuvieron las mismas tesis del ministerio público. Recordaron además que el acusado ya había tenido dos condenas por motivos similares: una, por quebrantamiento de condena y otro de amenazas con lesiones, al intentar atropellar a los suegros de su primera compañera sentimental. La acción popular, que eleva a 25 años de cárcel la petición de condena, explicó que utilizó cuatro armas: dos cuchillos de cocina, unas tijeras y una navaja.

El abogado de la defensa mantuvo que su cliente sí que mató a Ivana Sanz, pero que no actuó con ensañamiento y que lo que motivó el crimen son los problemas psiquiátricos que sufre González. Este ha intentado suicidarse en varias ocasiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de diciembre de 2011