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CARTAS AL DIRECTOR

Una vacuna contra los radicalismos

Las victorias electorales de los partidos islamistas en el mundo árabe revelan un apoyo mayoritario de la ciudadanía a los partidos islámicos, principales víctimas de los regímenes anteriores. Occidente, ante estas victorias, ve con escepticismo y cierto temor el avance islámico en la sociedad de estos países, relegando a los partidos de tradición laica.

Si bien antes la estrategia de Occidente de contención del radicalismo islámico consistía en apoyar dichos regímenes dictatoriales, ahora esa estrategia debe cambiar. Se ha revelado un apoyo mayoritario por parte de la sociedad a los partidos islamistas. Y decir mayoría en el mundo árabe es decir juventud.

Las victorias de dichos partidos en estos países se deben ver como una oportunidad, no como un temor, de evitar radicalismos futuros. Se debe apoyar a estos partidos, sobre todo las líneas moderadas. Podrían actuar como un cortafuegos entre Al Qaeda y la sociedad, potenciando sus principios hacia los valores democráticos y los derechos humanos.

Podemos estar ante una oportunidad única de vacunar a esos jóvenes de las garras del radicalismo de Al Qaeda. Para que esta vacuna sea efectiva debe ser, irremediablemente, acompañada de un desarrollo económico, para que estos votantes, muchos de ellos jóvenes, no caigan en la frustración y en la tentación de radicalismos. Quizás los partidos democristianos de Occidente, en un futuro próximo, encuentren su reflejo en el mundo árabe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de diciembre de 2011