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COLUMNA

Vacío cuántico

¡Qué momento lisonjero de viene y va nos toca vivir! No hace muchos días entrevistaba Jordi Évole (ya casi nadie le conoce por El Follonero) al senador Xosé Manuel Pérez Bouza del BNG en el mismísimo Senado. El entrevistado afirmó rotundamente que la institución no servía para nada pero, tras unos cuantos "¡ahí va, lo que dijo!", pasó el día y pasó la romería. Que uno sepa, ninguno de sus compañeros de inutilidad institucional protestó enérgicamente ni apoyó la moción aunque fuese susurrando. Tampoco parece que el reglamento de régimen interno de la Cámara Alta (¡je!) contemple sanciones para uno de sus miembros que se vaya tanto de la mui y diga lo que suena a verdad como un piano. Al fin y al cabo se desvanecía la legislatura y ya para qué.

La noticia del carísimo cuadro del Senado desapareció de las primeras planas en horas

Unos cuantos días después del acontecimiento televisivo (imagínense a un congresista estadounidense diciendo algo parecido), concretamente el lunes pasado, aparecía en la edición digital de algunos periódicos la noticia de la presentación de un cuadro que cuatro años antes, en 2007, había encargado el Senado para conmemorar los treinta años de las primeras elecciones democráticas en España tras la muerte de Franco. La obra consiste en 34 retratos de presidentes del Gobierno y del Senado a los que acompañan senadores históricos, todos ellos padres y madres de la patria.

El artista se llama Hernán Cortés Moreno (es importante el segundo apellido, no nos vayamos a hacer un lío) y ha cobrado la friolera de 472.000 euros por la hazaña, consistente en la vulgar transposición al lienzo de unas fotografías, no más grandes que discos de vinilo, a la manera de lo que muchas y honradas tiendas de fotografía ofrecen a sus clientes por bastante menos parné (no confundir con Andy Warhol). Echando cuentas Hernán Cortés ha cobrado casi 14.000 euros por foto retocada y ha realizado unas ocho y media al año desde que se le encargó el solemne homenaje. Sobra decir que no hay ninguna objeción a la utilización de la fotografía, ya de por sí todo un mundo artístico, en la plástica. Pero, hete aquí, que Hernán Cortés lleva muchos años, y a la chita callando, vendiendo su monótono material con efigies del Rey, de políticos, de directivos de la banca que nos ha llevado al desastre y demás saltimbanquis. De hecho, hasta se le dio una sorpresa a la infanta Cristina con un retrato encargado al artista por la Comunidad de Madrid como regalo de boda. Puede que la obra maestra presida a día de hoy las oficinas del Instituto Nóos (algo así como "intelecto" en griego) de su marido Iñaki Urdangarín.

Lo curioso del caso es que la noticia de la presentación en el Senado del carísimo cuadro desapareció como por arte de magia de las primeras planas en escasas horas. La cámara territorial (?), que el senador gallego decía no servir para nada, es material inflamable de alto riesgo y los medios de comunicación prefieren mostrar las lágrimas de cocodrilo de una ministra italiana anunciando recortes (ya empieza a tocar las narices esta palabra) antes de airear las lujosas y patéticas aficiones artísticas de nuestros próceres. (El nóos de Javier Rojo, presidente del Senado durante la pasada legislatura, pasará a la historia como un atributo inversamente proporcional a su paciencia esperando el cuadro de Hernán Cortés.) En esencia lo que estamos haciendo, a la hora de comunicar, es dejar caer algo y pasar de puntillas a su lado para empujarlo con disimulo debajo de la alfombra de un taconazo; y, a poder ser, guardarlo después en el sitio más inaccesible de las hemerotecas. En el caso de que estas sobrevivan, que no es el del Xornal de Galicia, por ejemplo.

La frustración de Xosé Manuel Pérez Bouza con respecto al Senado no ha pasado de la anécdota, como era de esperar, que así funciona el vacío cuántico de la información en la sociedad de la información. La desaparición de noticias sobre trenes, autopistas, puertos y aeropuertos, señalada por Antón Baamonde en estas mismas páginas, es otro buen ejemplo de vacío tenebroso. No pasa nada. Hernán Cortés también es paisajista: que nos lo rellene con una bonita simulación por ordenador de 472.000 euros.

julian@discosdefreno.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de diciembre de 2011