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Blindaje eléctrico contra el siluro

Los expertos proponen aislar el Iznájar para evitar la expansión de este enorme pez por el Guadalquivir

El viernes se celebró en Sevilla la primera reunión del grupo de trabajo creado tras la confirmación oficial de la presencia del siluro, un enorme e invasivo pez, en el pantano de Iznájar, el mayor embalse de Andalucía. La principal preocupación de la Dirección General de Gestión del Medio de la Junta, que es la que ha creado el grupo de trabajo, es que esta voraz especie pueda expandirse por la cuenca del Guadalquivir, con el daño que puede generar en la biodiversidad del río y sus afluentes.

En la reunión del viernes, según la Consejería de Medio Ambiente, no se tomaron medidas adicionales. Se continúa con la prohibición de la captura de la especie para evitar que se convierta en un reclamo que pueda llevar a alguien a extender el siluro por otras zonas. Pero la Junta se niega a decretar la prohibición de todo tipo de pesca en el embalse, como han reclamado los ecologistas y expertos. Los investigadores temen que, como ya ocurrió en la cuenca del Ebro, el siluro acabe tomando todo el Guadalquivir. "Lo importante es que no salga de Iznájar", reconoce Medio Ambiente.

Se mantiene la prohibición de pescar esta especie en el embalse

Para que esto no ocurra se deberían controlar los factores naturales y humanos. Respecto a las medidas para evitar una expansión natural, entre las propuestas que los expertos han presentado está la posibilidad de instalar un sistema de barreras eléctricas en los canales que salen de este importante pantano. Estas barreras tendrían un efecto disuasorio y se han demostrado efectivas en otros casos. Tras la reunión, Medio Ambiente se comprometió a "estudiar" todas las propuestas.

Lo que ya ha decidido la Administración es recopilar toda la información posible sobre el siluro y sobre cómo se está comportando en el embalse. Su erradicación completa parece un objetivo difícil de alcanzar ya, según los expertos consultados por este periódico. Fundamentalmente, por las dimensiones de este gran pantano.

Tras la introducción de esta especie está la mano del hombre, según ha reconocido la Consejería de Medio Ambiente. Por eso, se ha pedido a la Fiscalía de Delitos Ambientales del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que inicie una investigación. Además, se ha prohibido la pesca con las artes que se emplean para capturar grandes piezas y evitar así que el siluro pueda convertirse en un reclamo turístico como ha ocurrido en algunas zonas del Ebro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de diciembre de 2011