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Análisis:EL ACENTO

La torre Eiffel se hace árbol

La formidable enseña-mascota de París, la torre Eiffel, se ha pasado al ecologismo o, mejor, al ecoturismo, como publica el diario francés Le Figaro en calidad de exclusiva arbórea a la vez que arquitectónica. Existe el proyecto de cubrir la estructura de la torre con 600.000 plantas, varios kilómetros de tuberías para irrigación, lo que supondrá un peso suplementario de 378 toneladas y costará 72 millones de euros.

Pero no se tratará solo de eso tan francés, una ingeniosidad, sino de una declaración de fe en el desarrollo verde del planeta, como atestiguarán los beneficiosos efectos de tanta vegetación en tan alta torre -de 327 metros de altura- durante los cuatro años que se calcula que esté en exhibición el invento.

De esta guisa, se argumenta, la nueva estructura verde se convertirá en el auténtico pulmón de la capital, y no solo en un soplo de aire puro para los siete millones de turistas que visitan anualmente la torre. El consorcio francés de ingeniería Ginger, bajo la dirección del arquitecto Claude Bucher, es el encargado de la colosal obra, de la que ya hay estudios y maquetas tras dos años de trabajo preliminar.

En un suburbio parisino se alza ya una réplica de la emblemática torre de varios metros de altura, a la que se está sometiendo a toda una serie de pruebas para comprobar su resistencia al peso incorporado, a la humedad ambiente con la posible corrosión del metal, y, sobre todo, la adaptación al crecimiento de las plantas porque se pretende que la vegetación crezca durante la exposición y que lo haga de abajo arriba para preservar la imagen de una gran masa arbórea que se va desarrollando de manera natural a la vista del público.

Hay asimismo un calendario perfectamente estudiado. En pocas semanas se comenzará a desarrollar la primera capa de verdura, con el objeto de injertarla en la estructura metálica entre junio de 2012 y enero de 2013; la vegetación deberá crecer entre esa última fecha y enero de 2014; y la plena expansión de ese esplendor en la yerba ocuparía el resto del año para alcanzar su apogeo en 2015. La desforestación de Eiffel se produciría en julio de 2016, para volver entonces a la fría dureza del acero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de diciembre de 2011