Cartas al director
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¿Por qué los llaman concursos?

Catedrático de Universidad. Málaga - 01 dic 2011 - 06:00 UTC

Ayer una universidad pública, antaño constitucionalista, publicó en el BOE un anuncio que llama a concurso para unas plazas de catedrático. En los tribunales hay varios miembros que no tienen ni idea de la asignatura cuya cátedra proveerán. ¿Con qué órgano enjuiciarán los currícula de los candidatos, con la pituitaria o con el hipotálamo?

Las plazas, como en tantas ocasiones, tienen nombre y apellidos, es decir, se convocan para hacer catedrático a una persona del lugar que, lejos de viajar y ver mundo, o de tener la germana prohibición de habilitarse en la universidad donde se doctoró, lleva 20 años en el mismo sillón. Se llaman universitarios sin haberse movido del sitio.

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? ¿Por qué los llaman concursos cuando quieren decir sincursos, es decir, promoción interna solo para candidatos con apellidos y RH local? ¿Es nacionalismo, localismo o publicidad engañosa?

Estos universitarios subsidiados, encantados de conocerse, no engrosarán los cinco millones de parados. Gozan, no de autonomía, sino de impunidad. Luego escriben sesudos artículos sobre la corrupción y lo separada que está la clase política de la sociedad. El viaje abisal de la universidad pública hacia la nada es imparable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 01 de diciembre de 2011.

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