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La congelación de las pensiones cuesta unos 420 euros de media

Las retribuciones mínimas tendrán una compensación de alrededor de 136 euros

La inflación interanual se situó noviembre en el 2,9%, según el dato adelantado del Instituto Nacional de Estadística. La subida de precios anual medida en este mes es la referencia habitual para revisar las pensiones y que no pierdan poder adquisitivo. Pero este año no será así. Solo los 3,2 millones de pensionistas perceptores de pensiones mínimas y no contributivas (que subieron un 1% a comienzos de año) tendrán paga compensatoria. El resto, unos 5,5 millones de pensionistas que vieron congeladas sus prestaciones, han perdido 2,9 puntos de poder adquisitivo en 2011, lo que equivale a una media de unos 420 euros por persona, según cálculos realizados por este diario.

La Seguridad Social comunicó ayer que compensará a los 3.236.756 perceptores de pensiones mínimas, SOVI (Seguro Obligatorio de Vejez y Enfermedad) no concurrente con otras pensiones, pensiones no contributivas y prestaciones familiares, con por la desviación de inflación al alza en 1,9 puntos con respecto a la subida del 1% aprobada a principios de año. Esta compensación se abonará en una paga que implica un desembolso de 441,69 millones (unos 136 euros de media) y se consolidará en la nómina del próximo ejercicio, lo cual significará otros 414,18 millones.

La Seguridad Social tendrá difícil escapar del déficit a cierre del año

El resto de pensionistas, unos 5,4 millones, no mantendrán su poder adquisitivo. La factura total de subir las pensiones un 2,9% hubiera rondado los 3.000 millones. Si se excluye de esta cantidad lo que cuesta que los pensionistas con nóminas más bajas no pierdan poder adquisitivo (unos 674 millones al recoger la subida de comienzos de año y la revisión), lo que el Gobierno se ha ahorrado con la congelación de las pensiones son unos 2.300 millones, lo que supone una pérdida media de poder adquisitivo aproximada de unos 420 euros por cada pensionista por la congelación, una merma que se arrastra para el futuro.

A la luz de estos cálculos y de la evolución de los números de la Seguridad Social hasta octubre, queda claro que sin la congelación de pensiones el instituto público acabaría 2011 con números rojos. Hasta el mes pasado, el organismo dirigido por Octavio Granado acumula un superávit de 5.610 millones (un 0,52% del PIB). El deterioro del mercado laboral sigue haciendo mella en unos números que hasta la misma fecha del año pasado daban un saldo positivo de más de 10.000 millones. Eso no evitó que 2010 acabara con un superávit raspado, el 0,22%, aunque la paga compensatoria fue mucho mayor. Teniendo en cuenta que la Seguridad Social aún tiene que pagar diciembre y la paga extra, tendrá difícil escapar a los números rojos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de noviembre de 2011