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Editorial:

Lo esencial y lo urgente

Los ciudadanos esperan de Rajoy un anuncio inmediato sobre impuestos y mercado laboral

Desde el triunfo electoral del 20 de noviembre, Mariano Rajoy se ha encerrado en un silencio absoluto sobre sus propuestas para combatir la grave situación de la deuda y el estancamiento económico (quizá hoy ya recesión). Apenas han trascendido conversaciones con banqueros (BBVA, Caixa y Bankia) y con Gobiernos europeos, pero sin precisión alguna. Los ciudadanos y los mercados no conocen hoy las líneas de la política económica del próximo Gobierno, a pesar de que deberían ser algo sabido desde el comienzo de la campaña electoral. Se escuda el presidente del PP en que los plazos para la apertura de la nueva legislatura están tasados y en que todavía no es presidente. Pero ese no es el argumento esgrimido durante la campaña. Entonces todo eran prisas, el tiempo apremiaba, las elecciones tenían que adelantarse (incluso después de convocadas con adelanto) y era urgente cambiar de partido en el Gobierno. Ahora, ni Rajoy ni su partido se sienten apremiados y se conceden un respiro hasta mediados de diciembre.

Pero los inversores y los ciudadanos siguen esperando un esquema de la política económica de Mariano Rajoy. Ni unos ni otros reclaman un plan económico detallado. Se trata de que el próximo presidente anuncie de inmediato la orientación básica de su programa. La explicación crucial es si España hará todo lo necesario para cumplir sus compromisos de déficit: 6% en 2011, 4,4% en 2012, 3% en 2013. Alcanzar esos objetivos implica drenar del sistema económico del orden de 41.000 millones entre 2011 y 2013. No parece que ese ajuste puede conseguirse solo con reducciones del gasto público. Probablemente, el próximo Gobierno se verá obligado a subir impuestos (IVA, especiales). Para que esa subida sea efectiva, la decisión debería ser inmediata. "Todo lo necesario" significa que el próximo Gobierno tendrá que desdecirse de su promesa electoral.

Además, Rajoy y su equipo deberían aclarar cómo afrontarán la recesión y el desempleo. ¿Solo con una reforma del mercado laboral o incluirán también medidas de estímulo a la demanda? Cualquier añadido a la reforma laboral debe contar con los agentes sociales; por tanto, se requiere una fecha límite, cruzada la cual el Gobierno pueda actuar de forma unilateral. De igual manera, una vuelta de tuerca más a la reforma financiera en línea con lo sugerido por los equipos económicos de Rajoy (creación de un banco malo) requeriría medidas previas urgentes, como ajustar los activos financieros a valor de mercado.

Estas son las aclaraciones urgentes, porque ya deberían ser de dominio público. Las esenciales (que los ajustes se ejecuten con precisión, que se adopten los incentivos correctos al crecimiento y que la reforma financiera que se pretende sea algo más que la socialización de las pérdidas) pueden esperar al primer paquete económico. Pero es de temer que Rajoy y su equipo vayan con retraso, estén descubriendo ahora la gravedad de la crisis y que todas sus promesas anteriores sean imputables a una deplorable falta de información.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de noviembre de 2011