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Reportaje:

"Quiero cambiar el mundo"

Dos jóvenes emprendedores de 16 y 36 años detallan sus proyectos - Luis Iván Cuende e Igor San Román participan en un congreso en Bilbao

"Quiero cambiar el mundo". Nada menos. El joven Luis Iván Cuende (Oviedo, 1995), apunta alto desde que apenas tenía 12 años. Creó solo un proyecto denominado Asturix, que consistió en la configuración de un Sistema Operativo que busca "competir" con Windows y Mac. Los comienzos de un empresario nunca son fáciles, pero los de un niño de 12 años son aún más arduos. "Tuve problemas con la mentalidad cerrada de la gente". Sin embargo, la idea tenía potencial y pronto llegaron instituciones y patrocinadores dispuestos a colaborar en la empresa. En la actualidad trabajan una veintena de personas de entre 14 y 47 años en la firma. De momento, de manera altruista.

Su software ya ha sido instalado en más de 20 paises de todo el mundo y ya prepara la fundación de otra compañía junto a otro chaval murciano de 16 años. "Será el primer escritorio distribuido del mundo. En lugar de tenerlo en un servidor de terceros, está distribuido en varios ordenadores a la vez sin depender de un tercero que sincronice los archivos", explica el joven asturiano.

"Diferénciate de los demás, autoempléate", anima Cuende

Luis Miguel, el padre de este inquieto joven, que habla con una seguridad impropia de su edad, se dedica a la informática. A Luis Iván nunca le habían gustado especialmente los ordenadores, pero con 12 años, por casualidad, llegó a sus manos un CD con software libre y le interesó. Su familia le apoyó, tras salvar algunas reticencias iniciales. En un par de meses les convenció de que "no estaba loco".

"La gente suele pensar que me paso el día metido en una cueva programando, pero en realidad cuando tenía 12 años dedicaba solo una hora al día, que se fue incrementando. Ahora dedico más tiempo a esto que a los estudios", admite. Cursa 1º de Bachillerato Tecnológico en un instituto de Oviedo. "Ahora es secundario, no me interesa", dice Cuende.

El software "es lo que hace que un ordenador funcione. Nuestro producto tiene además ventajas éticas. Se basa en unos principios: usar y modificar libremente y distribuir libremente. Con Windows o Mac no ocurre". Cuende también ayuda ahora a otros a sortear las "barreras" que asegura que hay en España a los nuevos proyectos. Este chico ofreció ayer en el Palacio Euskalduna una conferencia sobre emprendizaje e innovación en el marco del Congreso Nacional de Junior Empresas que este año organizan estudiantes de la Universidad de Mondragón y que se clausuró ayer. Cuende anima a emprender, algo que "en España no se hace mucho. La gente se queja del paro, pero lo que hay que hacer es crear tu empresa, innovar. Diferénciate de los demás, autoempléate", anima.

Otro de los ponentes fue Igor San Román, bilbaíno de 36 años,que es consultor especializado en Integración de empresas en las Redes Sociales desde hace cinco años. Estudió Derecho en la UPV y pasó por varios bufetes, la banca, dirigió un portal inmobiliario, pero pronto empezó a ver las "perspectivas empresariales" de las redes sociales.

San Román opina que el emprendedor "no se hace, nace". "Lo que me hizo ser emprendedor fue que no me muevo bien bajo el amparo jerarquías empresariales. No me gusta recibir órdenes que no son consecuentes. Soy ambicioso", señala. Hace un año fundó Sociálitas, una compañía online gestiona los primeros pasos de las pymes y micropymes en las redes sociales. Con 24 empleados entre Vitoria y Madrid, Sociálitas está a punto de dar el salto a Latinoamérica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de noviembre de 2011