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Reportaje:

La ciudad en el caleidoscopio

El fotógrafo Antonio Girbés buscaba su urbe ideal y dio con un proyecto delirante

El fotógrafo Antonio Girbés (Tavernes de la Valldigna, Valencia, 1952) buscaba un punto de vista para explorar el tema de la ciudad y lo encontró. Decidió que su punto de vista sería mental y desde él construiría su ciudad ideal. O, más bien, su ciudad delirante, como ha querido llamar -en inglés, Delirious city- a su último proyecto, en un guiño al conocido Delirious New York, el análisis que el arquitecto Rem Koolhas publicó en 1978 sobre Manhattan, el gran laboratorio urbanístico del siglo XX. El resultado de esta exploración puede verse hasta el 7 de enero en el Espacio II de la galería Ivorypress Art+Books. Son 20 imágenes las que Girbés lleva plasmadas hasta ahora, porque Delirious city está concebido como un proyecto "sin fin".

El fotógrafo valenciano empezó a trabajar en esta serie en 2006. Había obtenido una de las becas que concede la revista de fotografía C Photo y se marchó a China. De aquel viaje surgió la serie Forbidden city, íntegramente realizada dentro de las cuatro paredes de la Ciudad Prohibida. Tras esa serie empezó a trabajar en su ciudad mental. Pertrechado con su Hasselblad, la misma cámara que ha utilizado en los últimos 30 años, se aproximó a edificios de todo el mundo como un cazador, al acecho de una fachada, un techo o un ángulo. "Voy sin un plan previo y espero que sea la propia arquitectura la que me sorprenda", asegura. De hecho, hay muchas imágenes robadas, tomadas en ocasiones sin haber solicitado las autorizaciones que hubieran sido pertinentes. Eso le permite, asegura el fotógrafo, trabajar con libertad y, sobre todo, con la espontaneidad que él necesita. Girbés captura siempre sus imágenes en analógico -"hay una delicadeza que el digital no tiene"- para más tarde pasarlas por la trituradora de su punto de vista. Así ha ido construyendo su ciudad utópica: "Juego con el pasado y el futuro para acabar quedándome en un limbo".

Delirious city es también un homenaje a los grandes arquitectos de todos los tiempos, desde Andrea Palladio a Norman Foster, con parada en obras de Alexéi Duskin, Johann Fischer von Erlach, Mauro Codussi o Antoni Gaudí. "Yo cambio la función para la que los arquitectos crearon los edificios, pero siempre con el máximo respeto a la obra original, que va en todos los casos atribuida a su autor", aclara. Después del colorido de Forbidden city, Girbés decidió que su proyecto sería más europeo, más gótico, más intrincado. Como una imagen caleidoscópica o un juego de espejos: su punto de vista mental.

Delirious city. Exposición de fotografías de Antonio Girbés. Ivorypress Art+Books. Comandante Zorita, 46. Hasta el 7 de enero. Entrada gratuita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de noviembre de 2011