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Un muerto y más de 670 heridos en protestas en Egipto

Vuelven al centro de El Cairo las manifestaciones contra el Gobierno

Una persona murió y al menos 670 resultaron heridas en los disturbios entre manifestantes y fuerzas de seguridad registrados ayer en la plaza Tahrir de El Cairo, según confirmó el Ministerio de Sanidad egipcio. Un centenar de manifestantes había acampado tras una masiva protesta que ayer llegó a congregar a más de 50.000 personas. La policía disparó botes de gas lacrimógeno y se escucharon disparos en las calles aledañas. A última hora de la tarde, cientos de manifestantes contra la Junta Militar egipcia habían retomado el control de la emblemática plaza en la que comenzaron el pasado enero las revueltas que acabaron con Hosni Mubarak.

Las elecciones para elegir un nuevo Parlamento se celebrarán dentro de ocho días. Será el primer plebiscito democrático en casi 60 años de dictadura militar. Pocos son los que confían en que vayan a ser unos comicios limpios. Y tampoco tienen claro quiénes son los que concurren. Lo que muchos manifestantes opinan es que no quieren a los militares en el poder, aunque hay quienes consideran que son una mejor opción que los islamistas. Los juicios militares a civiles, la represión de cualquier acto reivindicativo y las detenciones de activistas no reflejan un panorama halagüeño para la democracia.

Egipto elegirá dentro de ocho días una Asamblea Constituyente

Desde el comienzo del proceso democrático los egipcios han reclamado, sin éxito, que la autoridad pasara cuanto antes a los civiles. Las denuncias de torturas a detenidos en manifestaciones, las detenciones arbitrarias y la mano dura para disolver las protestas se han excusado con alegatos por parte de la Junta Militar a favor de la unidad nacional y de la necesidad de no sucumbir a influencias extranjeras, a las que los militares culpan de sembrar la discordia.

Su último intento ha sido el de imponer unos principios supraconstitucionales que deberán ser aceptados por la comisión que redacte la Carta Magna tras la elección del Parlamento. Pero el Ejército ya no tiene credibilidad a pesar de sus constantes declaraciones como las del jefe del espionaje egipcio, Omar Suleimán, que esta semana defendía que las Fuerzas Armadas son las defensoras del pueblo egipcio en un "momento crucial".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de noviembre de 2011