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MADRID

Un grito mudo descafeinado

Unos 500 integrantes del 15-M reciben la jornada de reflexión en Sol, muy lejos de la asistencia a las manifestaciones previas a las elecciones de mayo

Escasas velas, poca asistencia y muy alejado de lo que fue el inicio de la jornada de reflexión de las elecciones municipales y regionales del pasado mayo. Si aquel viernes 20 los miles de concentrados en la mítica plaza cosecharon un silencio total, anoche la versión de los indignados quedo insulsa y casi descafeinada. Unas 500 personas escasas se callaron y alzaron las manos, justo cuando el reloj daba unas ahogadas campanadas. Los concentrados llevaban ya algún tiempo en asamblea, hablando de cuál sería su futuro tras las elecciones de mañana.

Justo cuando faltaban tres o cuatro minutos para que las agujas del reloj se pusieran juntas, algunos indignados empezaron a repartir velas, unas pocas, y a encenderlas. La primera campanada pasó casi inadvertida, y algunos mandaron callar al resto. Fue el momento en que la gran mayoría levantó las manos. Algún espontáneo no aguantó ese silencio, y lanzó proclamas como "El pueblo unido, jamás será vencido" o "Ya estamos reflexionando". La acción no duró ni un minuto. Después algunos se fundieron en abrazos y a otros les dio por aplaudir. Los gritos continuaron con cantos ya tradicionales como "Hace falta ya una huelga general" o "Este pueblo funciona sin partidos". Algún espontáneo repartió octavillas de futuras asambleas de barrios. La policía, con un fuerte despliegue, se mantuvo alejada del lugar de concentración.

Los congregados acudirán hoy a los juzgados de Plaza de Castilla, cuando está previsto que queden en libertad los seis detenidos el jueves por la noche, en el Congreso de los Diputados. Pese a que comenzó a llover, cuando terminó el grito mudo, unos cuantos indignados comenzaron a desplegar cartones como si fueran a pasar allí toda la noche. Una veintena levantó una estructura con esas cajas de cartón, en la que se metieron cinco personas. La Policía Municipal impidió que aquello fuese a más y les obligó a desmontarlo de inmediato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de noviembre de 2011