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El BBVA acumula sus activos malos en una división

La moda de acumular los activos inmobiliarios con peor futuro en sociedades separadas se extiende entre las entidades españolas. A medida que se consolida la creencia de que el futuro Gobierno del PP (si llega al poder), promoverá un banco malo con las inversiones en el ladrillo, ha acelerado el interés de las entidades por separar lo bueno de lo malo.

El último en anunciarlo ha sido el BBVA. La entidad ha creado una unidad en la que acumulará 30.000 millones en activos inmobiliarios. Esta reorganización interna pasa por unir Anida, la unidad inmobiliaria que aglutina suelos, promociones en curso, viviendas y patrimonio en alquiler. También juntará la cartera de créditos a promotores y empresas patrimonialistas por valor de 15.256 millones. Incluirá las participaciones en Metrovacesa (adquirida tras el impago de la deuda), Operación Chamartín DUCH, una gran operación de suelo al norte de Madrid y, por último, sociedades de inversión propiedad de terceros con inmuebles en España, México y Alemania. Al frente de BBVA Real Estate estará Antonio Béjar, como informó ayer Expansión.

Con esta estructura, el BBVA acumulará el 80% de los activos inmobiliarios. El 20% restante (sobre todo suelos de España y Portugal no rentables) quedarán bajo la responsabilidad de Pedro Urresti, hasta ahora director financiero adjunto. El cambio de funciones de Urresti causó extrañeza en el mercado porque ocupaba un puesto muy relevante. Urresti, que ha sido sustituido por Erich Stockham, deberá escuchar las ofertas de los fondos buitre que, hasta ahora, ofrecen entre el 20% y el 30% del valor de los activos a las entidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de noviembre de 2011