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El gobierno de Trias no renueva las atracciones del Tibidabo

CiU quiere sanear las cuentas del parque y cederlo en concesión a un operador en 2012 o 2013

No habrá nuevas atracciones en el parque del Tibidabo, ni la noria, ni ninguna otra, según el plan de inversiones aprobado para este año. La prioridad del gobierno municipal -que cuenta con el apoyo del PP- es liquidar la deuda de 12,3 millones de euros que tiene Patsa -sociedad cien por cien municipal titular del parque- y mejorar las cuentas de explotación, ya que desde el accidente de El Péndulo, en 2010, son deficitarias. Después, en 2012 o 2103, el parque de atracciones saldrá a concurso para que lo gestione un operador. Si habrá alguien interesado o no es algo que ni el propio Consistorio se aventura a pronosticar. "Esperamos que sí", confía el presidente del Tibidabo, el edil Joan Puigdollers. Será como un arrendamiento por el que el operador pagará un canon. Desde la oposición, CiU insistía una y otra vez en que no tenía sentido que el Ayuntamiento explotara un parque de atracciones y se opuso a muchas de las decisiones que tomaba el bipartito.

El PSC critica que no se invierta en las instalaciones y se gaste en publicidad

El año próximo se cumplirán 10 desde que el parque de atracciones fue rescatado in extremis por el Ayuntamiento de Barcelona. Grand Tibidabo, de Javier de la Rosa, se había declarado en quiebra y la sociedad Patsa, propietaria del parque, era su principal activo. El Ayuntamiento pagó la deuda con la Seguridad Social, que fue de 1,9 millones de euros.

Según las cuentas de Barcelona de Servicios Municipales (BSM), desde donde se gestiona el parque desde 2002, la inversión que se ha hecho a lo largo de los años ha sido de 30 millones de euros. Parte de esa inversión se financió con el citado crédito del que faltan por liquidar 12,3 millones de euros. Para zanjarlo, el gobierno municipal ha diseñado una operación que consiste en que el Ayuntamiento compre a su filial Patsa parte de los activos del parque: cuatro fincas del Tibidabo, el ascensor panorámico, la montaña rusa y el aparcamiento. El valor de esos activos se ha calculado en 15,5 millones de euros. "De esa forma el Ayuntamiento liquidaría el crédito [de Patsa] y podría sacar a concesión el parque", añade Puigdollers.

El concejal insiste en que la titularidad seguiría siendo pública y el operador debería respetar el carácter de parque familiar y mantener la plantilla de trabajadores. Estos, por ahora, no tienen información de los planes municipales, según fuentes de Comisiones Obreras. De dónde sacará el Consistorio más de los 12 millones para sanear Patsa y el Tibidabo ya se verá, sobre todo con unos presupuestos con inversiones contadas.

Otro problema es la recuperación de visitantes. En 2002, cuando el Ayuntamiento se hizo cargo del Tibidabo, los visitantes fueron 407.000 y fueron subiendo año tras año hasta llegar a los 617.000 de 2009. En 2010, tras el accidente cayeron a 400.000. El incremento de visitantes fue a la par de las mejoras y la ampliación de la oferta del Tibidabo. En 2005 se adquirió el Aeromágic, un año más tarde El Péndulo y el carrusel infantil, el Dididabo en 2007, el Miramiralls en 2008 y un año después la nueva montaña rusa. "Se pretendía una mixtura de públicos, el familiar con niños pequeños, pero también otras atracciones para los chicos y chicas que ya van solos y prefieren algunas atracciones un poco más fuertes", apunta la edil socialista Sara Jaurrieta, que fue la anterior responsable del parque.

CiU no comparte esa idea y en las cuentas del año próximo del parque no hay partidas destinadas a la compra de atracciones. De los 367.000 euros de inversión, la parte del león es para mejorar las taquillas del funicular, que se quiere integrar en la red de transporte. Las cuentas fueron votadas por CiU y el PP, mientras que socialistas, ICV -EUiA y UxB lo hicieron en contra.

El PSC critica que no se invierta en mejorar el parque y sí, en cambio, en gastos de publicidad y promoción, que según ellos han crecido el 21%. Se trata de promociones en algunos mercados de Barcelona y en cadenas de supermercados. "Tenemos que aumentar el número de visitantes para que los números cuadren. Lo que no puede ser es que el parque le cueste dinero a la ciudad", replica Puigdollers.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de noviembre de 2011