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Los indignados piden un cambio de modelo para potenciar lo público

Una marcha recorre el centro hasta Sol a una semana de las elecciones

"Ay pena, penita, pena, pena. Qué pena tenemos todos. Nos venden a las empresas, pena...". Un grupo de plañideras con narices rojas cantaba esta adaptación de la popular copla al cadáver de Rubaljoy. Lo llevaban entrajetado y con flores en un féretro al inicio de la marcha de indignados que recorrió ayer el centro de Madrid. Detrás, la pancarta con el lema, Cambio de modelo ¡ya!. Aunque el tiempo, al borde de la lluvia, no acompañaba, los manifestantes, unos 12.000 según los organizadores y apenas 1.000 según la policía, denunciaron el "secuestro" de la democracia por parte de los mercados. Exigieron además un nuevo modelo económico, social y político que defienda los servicios públicos y la participación ciudadana, y que luche contra la corrupción. La protesta, según subrayan los portavoces del Movimiento 15-M, tiene un significado especial, ya que se celebraba a siete días de las elecciones, aunque rechazan que su objetivo sea orientar el voto. "Hablamos mucho de ello pero no hay ningún consenso ni directriz, informamos de las consecuencias del voto en blanco, el nulo y la abstención y que cada uno actúe", explica Jaime del Val, portavoz del grupo transversal que organizaba la marcha.

"No hay consenso ni directriz para orientar el voto", asegura un portavoz

Aunque la mayoría de los lemas eran en defensa de la educación y la sanidad públicas y contra los mercados y los especuladores, también se corearon lemas contra el alcalde de la capital -"Gallardón, trabaja de peón"- y la presidenta regional -"Espe yo te adoro, tengo tu foto en el inodoro"-. También se vieron alusiones al 20-N, como la de Óscar e Isabel, que llevaban un carrito de la compra para recoger la propaganda electoral y devolvérsela a los políticos. Lo consideran un "derroche innecesario". Otro indignado, que tapaba su rostro con una careta, arrastra una guillotina "de Ikea" sobre ruedas, con la que proponía "arrancar de cuajo la especulación". Varios furgones policiales, apostados a lo largo del recorrido -de Atocha a la Puerta Sol por el paseo del Prado-, junto a numerosos agentes, vigilaban la marcha. A su llegada a Sol celebraron un foro que duró cuatro horas, en el que se leyó un manifiesto con 12 propuestas -entre ellas, vivienda digna, cultura plural, economía social y sostenible y potenciación de lo público frente a lo privado- y tomaron la palabra distintas comisiones y grupos, que dieron cuenta de las propuestas recogidas en las "urnas indignadas" que colocaron el día anterior por la capital.

Como es su costumbre, no habían pedido permiso a la Delegación del Gobierno para manifestarse, aunque la Junta Electoral Central avaló el viernes pasado el uso de la Puerta del Sol para protestas siempre que se solicite con antelación y que no coincidan con mítines.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de noviembre de 2011