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EL ÚLTIMO RECURSO

'Desescribir' las reglas no escritas

Los tribunales solían aparcar los casos políticos en periodo electoral

El chef Ferran Adrià, uno de los mejores del mundo, se ha caracterizado por introducir en el arte culinario novedosas técnicas como la llamada deconstrucción, que consiste en descomponer un plato más o menos clásico en sus ingredientes, conservando su sabor, aunque su aspecto sea totalmente distinto. La receta más celebrada realizada con esta técnica y que se ha convertido en un verdadero icono es la tortilla de patatas deconstruida, aunque el propio Adrià, muy divertido, reconoció públicamente en televisión, en 2009, que precisamente esa no había sido una creación suya.

La justicia española también está viviendo en estos días una cierta deconstrucción. Y, como dicen en el circo, en un más difícil todavía, los jueces parecen haber entrado en un proceso de desescribir sus propias reglas no escritas.

Verán, desde las primeras elecciones democráticas, cada vez que España entraba en periodo electoral, ya fueran comicios generales, municipales, autonómicos o europeos, los tribunales, desde el Supremo y el Constitucional hasta el último juzgado del último pueblo, entraban en una burbuja de neutralidad, que consistía en aparcar todos los procesos que pudieran tener el menor tinte político -salvo los relativos a la Ley de Partidos y la lucha antiterrorista- hasta que se hubieran celebrado las elecciones.

Obviamente, este comportamiento no estaba reflejado en ninguna norma de obligado cumplimiento, ni figuraba por escrito en ningún manual de buenas prácticas, pero tanto los partidos como los magistrados entendían que era una buena costumbre o tradición, que favorecía la convivencia y que, al remarcar la neutralidad política, destacaba la independencia del Poder Judicial.

Inicialmente daba la impresión de que también en este caso se seguiría la costumbre y se respetaría el parón electoral. El Tribunal Superior de Justicia de Valencia señaló para el 12 de diciembre el juicio contra el expresidente Francisco Camps, por el asunto de los trajes de la Gürtel, la trama de corrupción que afecta al PP. El Supremo fijó para el 29 de noviembre el juicio a Garzón por las escuchas a los acusados y sus abogados de la famosa Gürtel, y la Audiencia Nacional había revocado, por falta de indicios, el procesamiento de tres policías del chivatazo del caso Faisán, que podría afectar al candidato del PSOE, Rubalcaba. Incluso el sumario de los ERE de Andalucía, que afecta a cargos de la Junta, parecía temporalmente ralentizado.

Además, era la primera vez en muchos años que la Fiscalía y la Abogacía del Estado no impugnaban ninguna candidatura de la izquierda abertzale por su vinculación con ETA. Los jueces del Supremo y del Constitucional no iban a tener que reunirse hasta la madrugada, como en ocasiones anteriores, para pronunciarse sobre la validez de las listas de la coalición Amaiur.

Sin embargo, el día anterior al del inicio de la campaña electoral, Estela San José, la juez de Lugo que investigaba el caso Campeón, en el que se imputa un delito de tráfico de influencias al ministro de Fomento, José Blanco, que es candidato por esa circunscripción, elevó una exposición razonada al Supremo en la que se detallaban los indicios que existen contra él. Unas actuaciones bajo "secreto reforzado", que solo custodiaban dos personas, y que no tardaron ni un día en ser publicadas en El Mundo. Así que hay quien se pregunta: ¿alguien está tratando de tomar posiciones ante el previsible cambio de Gobierno?

Por otro lado, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha llamado a declarar como imputado en posibles delitos de cohecho y prevaricación al extesorero del PP Luis Bárcenas, por su presunta implicación en un fleco de la Gürtel, una operación de adjudicación de las obras de la variante de Olleros de Alba (León) a la empresa Teconsa con el consiguiente cobro de comisiones. También han sido citados como imputados José Manuel Fernández Santiago, actual procurador en las Cortes de Castilla y León y expresidente del Parlamento autónomo, y el exdiputado popular Jesús Merino. Este último, al igual que Bárcenas, está pendiente de que se resuelvan dos recursos contra el archivo de la causa que se seguía contra ellos en el Tribunal Superior de Madrid.

De modo que parece que algunos tribunales están deconstruyendo o desescribiendo esas reglas no escritas de aparcar temporalmente los casos políticos durante la campaña, aunque no está nada claro que, como en la técnica de Adrià, mantengan su sabor original.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de noviembre de 2011