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Alemania busca a neonazis por la muerte de nueve inmigrantes

La banda atentó en negocios de comerciantes turcos

La Fiscalía Federal de Alemania asumió ayer la investigación de 10 asesinatos que atribuye a un grupo terrorista neonazi. Se trata de una serie de nueve crímenes cometidos entre 2000 y 2006 en pequeños negocios regidos por inmigrantes en diferentes ciudades alemanas. Ocho de las víctimas tenían ascendencia turca, el noveno era griego. A ellos se une la muerte de una policía durante un tiroteo en Heilbronn, en 2007. Dos de los sospechosos, Uwe Böhnhardt y Uwe Mundlos, fueron hallados muertos hace unos días en una caravana aparcada cerca de Eisenach, en Turingia. Su presunta cómplice Beate Zschäpe está detenida en Jena. El trío de neonazis llevaba desde 1998 en la clandestinidad. Los fiscales investigan las conexiones de la banda y si hay otros implicados.

Dos de los sospechosos fueron hallados muertos hace unos días

Según se ha sabido hoy, la pistola checa con silenciador con la que cometieron los asesinatos se encontraba entre otras armas que escondían. Actuaban a plena luz, disparando a bocajarro en la cara de las víctimas. Así murió en Hesse el florista de 39 años Enver S., en 2000. Meses después, proyectiles de la misma arma mataron en Núremberg al sastre Abdurrahim Ö. En 2006 se cometió el último de esta serie de asesinatos en pequeños comercios extranjeros: murió acribillado Halit Y., de 21 años, que atendía un cibercafé en Kassel. Dos de los crímenes sucedieron en locales de comida rápida, así que la prensa alemana habla de "los asesinatos del kebab". Hasta hoy, la serie de muertes sin aclarar se había atribuido a oscuras mafias, obviamente extranjeras. Los indicios apuntan ahora, dice la fiscalía, a "una banda terrorista" de ultraderecha, de la que el trío podría haber formado parte.

Hay muchas evidencias de los contactos de Böhnhardt, Mundlos y Zschäpe con organizaciones neonazis. Tras una corta detención en 1997 por simular un atentado con una bomba falsa, la policía descubrió que también fabricaban artefactos caseros con dinamita. Los tres huyeron antes de que los arrestaran por segunda vez. Aunque el delito prescribió en 2003, permanecieron en la clandestinidad. El semanario Der Spiegel se pregunta si "alguien los ayudó en estos 13 años". Tenían documentos de identidad bien falsificados, de modo que la sospecha de los reporteros se extiende "al crimen organizado" y a los servicios secretos, para los que podrían haber trabajado de informantes.

En 1999 empezaron a financiarse con robos bancarios. Se cree que cometieron 13 atracos hasta la semana pasada. La policía los seguía de cerca desde este último. Según las autoridades, Böhnhardt y Mundlos se suicidaron en una caravana cuando se vieron acorralados. Horas después ardía por completo el piso de Zwickau que había servido a los tres de escondite. Zschäpe se entregó el jueves a la policía diciendo: "Soy la que buscan". No ha declarado nada más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de noviembre de 2011