Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Internet también tiene guardería

Nace una red social que permitirá a los padres vigilar por dónde navegan sus hijos

Encima de un enorme escenario multimedia, Fernando César hace un alto en el complejo montaje de uno de los más asombrosos milagros de la comunicación que ofrece Internet. Dentro de siete horas, desde este auditorio de Vilagarcía, él y su equipo conectarán en directo con audiencia de 43 países para estrenar la nueva red social que comenzará a emitir en período de prueba hasta febrero, cuando se lance su versión oficial.

Ante la mirada atenta de los padres financieros del proyecto (tres empresarios gallegos, un italiano y un suizo), propietarios de una compañía con seis divisiones online, el director de comunicación del grupo trata de comprimir la esencia del evento que en sí mismo es una apuesta sobrecogedora por el número de usuarios, 20.000, al que se dirigieron anoche. Pero las previsiones son todavía un mayor desafío para el grupo, que en los próximos dos meses espera multiplicar por seis esta cifra con los clientes potenciales europeos y también americanos que pretenden conquistar dando un primer salto en Brasil. Los inversores han elegido Vilagarcía porque aquí cuentan con una base de operaciones óptima y un equipo humano que ha diseñado la marca en línea creada en 2009.

Los progenitores controlarán quiénes le piden amistad a sus niños

"Google o Youtube nacieron en un garaje", recuerdan los promotores

Socialtrend es la primera red social que se lanza desde Galicia con una clientela consolidada y todos los servicios que están encasillados en otros portales. Pero la red va a ir más allá hasta ofrecer la gran herramienta que falta en Internet: que los menores puedan navegar en un entorno seguro, vigilados por sus padres y alejados del negocio comercial que impera en el medio.

Por primera vez en los 20 años de vida de este imparable medio de comunicación entre redes y computadoras, se desarrolla una aplicación específica, dirigida a niños de entre siete y 16 años. El nombre de la red es un dato reservado hasta su lanzamiento en marzo. "Lo concebimos como una gran responsabilidad, para evitar que los padres restrinjan a sus hijos las vías de información por miedo a no poder controlarlas", afirma Fernando César. "Internet es una prolongación de la vida y el centro del universo de todo lo que hacemos, por eso somos conscientes de que se deben articular recursos, pero no como un elemento tecnológico tan novedoso que nadie lo comprenda, sino como algo tan intuitivo como era la vida antes en las aldeas. Tu hijo llegaba a casa y si tenía un nuevo amigo le preguntabas quién era y cómo era. Eran las herramientas de control que había y son las que de verdad funcionan", señala.

Para crear este entorno de niños seguros en la red será necesario que los padres se registren antes. Luego podrán hacerlo sus hijos, si quieren, pero siempre debajo de su dominio, de modo que las acciones de los menores o las transferencias de archivos que realicen van a ser controladas. Pero sobre todo las solicitudes de amistad. "Una cuestión muy delicada, porque actualmente, al no haber control en esa herramienta, personas que no son niños se acercan a ellos emulando sus comportamientos para seducirlos, lo que ocurre en la vida real. Por eso nosotros queremos ayudarles con recursos técnicos", subraya.

Actualmente un grupo de expertos está trabajando en los aspectos legales de estas aplicaciones, que plantean mayores dificultades porque abordan la privacidad del menor. "Diseñar la herramienta es fácil; lo complicado es que es un arma muy delicada que no puede tener fisuras, ningún margen de error, porque vamos a ser avalistas del control que van a ejercer los padres", subraya César Míguez.

El responsable de comunicación del grupo desarrolló la idea de esta red en 2006 pero entonces fracasó en su empeño por la falta de apoyo financiero e institucional. "Appel, Google o YouTube nacieron en un garaje y Facebook en el dormitorio de un estudiante, chavales que aquí no habrían triunfado", comenta con ironía.

Vinculado desde su infancia con la ciudad alemana de Osnabrück, Fernando César, de 39 años, pateó el extranjero para completar su formación periodística y audiovisual hasta que un grupo de empresarios le creyó. "Fue así en realidad, creyeron en mí y en la apuesta que tenía en mi mente. Sinceramente creo que estaban un poco locos, pero fue sorprendentemente fácil. Son empresarios discretos pero con una gran capacidad comercial y solo me preguntaron cómo hacerlo", recuerda.

Son las ocho de la tarde y comienza el espectáculo. Fernando César abre el evento con un auditorio abarrotado de público: "Hola, me dirijo a vosotros para enviar un mensaje al mundo. En las siete divisiones del grupo hemos ido lanzando un mensaje claro; las redes sociales son conversaciones, pero la elección [de estar o no] os corresponde a vosotros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de noviembre de 2011