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CARTAS AL DIRECTOR

Movilidad social y educación pública

El vídeo electoral escogido por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) para su campaña electoral puede gustar mucho, poco o nada, pero tiene la virtualidad de plantear un tema interesante como es la relación entre movilidad social y educación pública.

En su sentido más básico, la movilidad social positiva puede entenderse como las posibilidades reales con las que cuenta un individuo para situarse en una posición socioeconómica superior a la que han tenido sus padres.

En España, el tema tiende a presentarse como una cuestión meramente ideológica. En el ámbito socialdemócrata se defiende que la educación pública favorece la movilidad social, mientras que en el ámbito liberal se viene a decir que lo importante es que exista una buena educación, de calidad, independientemente de que sea pública o privada.

Parece como si fuera un problema de creencias, sobre el que no se pudiera llegar a una conclusión sólida basada en datos concretos. Sin embargo, existen trabajos dedicados a medir la movilidad social real en diferentes países, que pueden dar algunas pistas.

Según expone, por ejemplo, el científico británico Richard Wilkinson utilizando datos del Banco Mundial para los países ricos, quienes tienen mayores tasas de movilidad social son países como Finlandia, Noruega o Suecia. En el otro extremo, países como Reino Unido y, ¡sorpresa!, Estados Unidos, tienen unas tasas de movilidad mucho menores (véase, http://www.ted.com/ talks/richard_wilkinson.html). Resulta sintomático que los primeros son reconocidos por la calidad y solidez de su educación pública, mientras que los segundos cuentan con unos sistemas educativos que tienden a ser más elitista y se basan en gran medida en la idea de pago por una educación de alta calidad.

Contra lo que normalmente se cree, si alguien pretende alcanzar el sueño americano del ascenso social por medio de la educación, tiene bastantes más posibilidades de conseguirlo si se va a vivir a Finlandia. Es obvio que con la educación se pueden buscar otros objetivos diferentes a la movilidad social, por ejemplo, alta formación de las élites y formación eficaz de mano de obra sin más pretensiones.

Pero si de lo que estamos hablando es de movilidad social que es sinónimo de igualdad de oportunidades, una mirada a lo que ocurre en el resto del mundo apunta a que es la enseñanza pública de calidad la que realmente la fomenta. Son datos, no solo ideología.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de noviembre de 2011