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Necrológica:

José Miguel Varas, el escritor que combatió a Pinochet desde las ondas

La voz del mejor cuentista chileno se emitió durante 14 años desde Radio Moscú

El martes 11 de septiembre de 1973, el periodista y locutor chileno José Miguel Varas Morel, uno de los escritores más talentosos de su generación, que entonces era director de prensa de la televisión estatal, se enteró de madrugada de que los militares habían ocupado Valparaíso, dando comienzo al golpe que ese día iba a derrocar al presidente socialista Salvador Allende. Cerca de las 7.00, llamó a su amigo Pablo Neruda, con quien se iba a reunir ese día en su residencia de Isla Negra para llevarle los primeros 20 ejemplares de su último libro. Le explicó que no podría ir ese martes, porque parecía muy difícil llegar. "Tal vez más tarde", dijo Varas. "Tal vez nunca", replicó Neruda.

En tiempos de la dictadura, escuchar su programa bastaba para ir a la cárcel

Contribuyó de forma decisiva a rescatar la figura de Neruda en la democracia

El poeta y premio Nobel de Literatura tuvo razón, contó Varas a este corresponsal. Neruda falleció a los pocos días del golpe militar, el 23 de septiembre, y aunque Varas escribió libros y crónicas sobre su amigo, una nueva coincidencia los reunió otra vez: su propia muerte hace pocas semanas fue también un 23 de septiembre, a los 83 años, de un infarto en su cama, mientras descansaba de la redacción de sus memorias.

Considerado el mejor cuentista chileno de las últimas décadas, incursionó en la novela, la crónica y en el periodismo desde la prensa escrita, radio y televisión, plasmando en su obra la realidad social chilena. Dotado de una pluma precisa y rica, calaba a sus personajes y retrataba las atmósferas con pinceladas rápidas e imágenes certeras.

Empezó a escribir desde muy joven, cuando como alumno de enseñanza media relataba anécdotas en el diario mural de su liceo. A los 18 años publicó su primer libro, Cahuín, un chilenismo que significa chisme, en el que trazó un fresco de esos años. Interrumpió sus estudios de derecho para dedicarse al periodismo, la literatura y la actividad política desde las filas comunistas. Llegó a ser director del diario del partido comunista, El Siglo. Después del golpe de 1973 partió al exilio. Instalado en Moscú, fue el alma del programa ¡Escucha Chile! entre 1974 y 1988, que transmitía Radio Moscú a las 20.00. El programa denunciaba los abusos de la dictadura de Pinochet, obtenía con frecuencia información exclusiva de Chile y rompía la censura. Oír la transmisión en esos años era motivo más que suficiente para ser detenido. Su voz fue una de las más conocidas del país.

Al regresar al país volvió a la literatura y a la crónica. Contribuyó en forma decisiva a rescatar la figura de Neruda en democracia, narrando en libros y artículos al poeta y militante que las nuevas generaciones conocían poco. Investigó el periodo de clandestinidad que tuvo Neruda en 1948 y 1949, cuando el Gobierno de Gabriel González Videla declaró ilegal al partido comunista, aunque poco antes sus votos le habían ayudado a ser elegido presidente. Este libro, Neruda clandestino, se abre con una cita del poeta, que refleja sobre todo la fina ironía que Varas supo esgrimir a menudo: "Un día publicarán mis calcetines".

En 2006, cuando recibió el Premio Nacional de Literatura, uno de los varios galardones que obtuvo, el jurado reconoció en Varas al más completo escritor de cuentos de la historia literaria chilena. Poco después, Varas publicó Milico, una de sus obras mayores, la novela que más se ha internado en el Chile de las sombras de la dictadura. La historia tiene ciertos rasgos biográficos, pues como él mismo, el protagonista es un periodista e hijo de militar. Varas construía a partir de lo que veía. "Me dedico a rescatar los valores que no están de moda", afirmó en más de una ocasión.

Modesto y hasta tímido, a pesar de ser un hombre acostumbrado a los micrófonos y cámaras, su despedida fue como habría querido: con amigos de todas las tendencias y La Internacional de fondo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de octubre de 2011