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La crisis del euro

Sarkozy: "España ya no está en primera línea de la crisis"

Moncloa replica a Merkel que el esfuerzo es suficiente

España "ya no está en primera línea" de la crisis de la deuda. Es decir, la economía española ha salido de la zona de riesgo de verse arrastrada por el efecto contagio de la suspensión de pagos de Grecia. Así lo certificó al menos ayer el presidente francés, Nicolas Sarkozy, al término del Consejo Europeo.

Sarkozy, cuyo partido pertenece a la misma familia ideológica que el PP español, tuvo exquisito cuidado en no inmiscuirse en la campaña electoral española y atribuyó los méritos tanto a los "enormes esfuerzos" del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, como a la "responsabilidad" del líder de la oposición, Mariano Rajoy. Zapatero no disimuló su satisfacción por las palabras del mandatario francés. "Hemos hecho muchos esfuerzos...nos quedan por hacer...la economía española tiene retos trascendentales, como crecer y crear empleo, pero la estabilidad financiera es en estos momentos sólida", concluyó. Más evasivo se mostró sobre los elogios a Rajoy. "Yo siempre soy muy respetuoso con la elegancia política", se limitó a decir.

El líder francés se esforzó por repartir méritos entre Rajoy y Zapatero

El espaldarazo del presidente francés se produjo en una rueda de prensa conjunta con la canciller alemana, Angela Merkel, quien el pasado sábado, en un acto con las juventudes de su partido, reclamó nuevos ajustes al Gobierno español. "España ha hecho mucho, pero probablemente tendrá que hacer mucho más para restaurar la confianza de los mercados", advirtió entonces.

Fuentes de Moncloa replicaron a la canciller alemana recordado que España ha tomado "medidas adicionales" para asegurar el cumplimiento del objetivo de déficit, fijado este año en el 6%. "El esfuerzo suplementario que reclama Merkel ya se ha hecho", subrayan las mismas fuentes.

Desde julio, el Gobierno ha tomado una serie de medidas para ahorrar un total de 7.654 millones de euros. Esta cantidad procede de los ingresos por la subasta del espacio radioeléctrico (2.000 millones), la minoración en el pago de intereses de la deuda sobre las previsiones (2.000), la prescripción de medicamentos genéricos (400), los anticipos del impuesto de sociedades (2.600) y la no disponibilidad de gastos de diversos ministerios (650). Todo ello, según las mismas fuentes, permite al Gobierno disponer de un colchón para compensar el previsible desvío del déficit de las comunidades autónomas, que al cierre del primer semestre ya rozaba el 1,3% del PIB, el que estaba previsto para todo el año.

España llegó a la cumbre de Bruselas con el temor a verse señalada, junto a Italia, como uno de los países cuyo desequilibrio fiscal amenaza la estabilidad de la zona euro. Incluso se rumoreó que el presidente español había sido convocado, con Berlusconi, a una cena en la que Merkel y Sarkozy leerían la cartilla a las dos economías periféricas.

Pero no fue así. Zapatero recibió algunos elogios, como los de Sarkozy, mientras que Berlusconi debió soportar una catarata de recriminaciones por no poner en práctica las reformas prometidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de octubre de 2011