Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

El runrún de la crisis

Los problemas financieros aumentan la incidencia de los acúfenos, los pitidos de los oídos - El estrés ante los exámenes o la exposición al ruido también influyen

Se sabe que España es el país más ruidoso del mundo después de Japón, pero lo que no se conocía es el impacto de la crisis en el sistema auditivo de los españoles. El otorrinolaringólogo Miguel Ángel López, responsable de la Unidad de Acúfenos del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, con más de 10.000 casos tratados en los últimos 12 años, destaca el "gran incremento" de consultas que tiene sobre este tema. Según López, el problema de acúfenos (pitidos o ruidos continuos) y pérdida súbita de audición afecta cada día a personas más jóvenes o a grupos sociales que hasta ahora eran ajenos a esta patología. "Vienen empresarios arruinados a los que el estrés crónico les ha dejado sordos, mujeres que se están sometiendo a un proceso de fecundación in vitro... Y muchos jóvenes. Estudiantes de medicina, de ingeniería o de esas carreras, nuevas, con dos titulaciones, que siempre les exigen el máximo. El estrés al que están sometidos les lleva, a veces, a lesiones auditivas", concluye el especialista.

El 20% de la población sufre en algún momento trastornos auditivos

La causa podría estar en microinfartos cerebrales

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 9 millones de españoles soportan a diario un ruido muy superior a los 65 decibelios que recomienda la OMS. El INE señala, asimismo, que un 30% de las viviendas están expuestas a una contaminación acústica grave. Y el ruido ambiente de muchas ciudades supera con creces los 85 decibelios, cifra a partir de la cual, consideran los médicos, pueden producirse lesiones auditivas. Es decir, el ruido en España es un problema de salud pública. "Un 20% de la población termina teniendo episodios de acúfenos, aunque solo un 2% acuda al médico", apunta López.

En la guía titulada Acúfeno como señal de malestar, en la que participan 77 autores, se define este fenómeno como "la percepción del ruido generado por el funcionamiento del organismo". Averiguar por qué se "siente" de pronto este ruido y tratarlo es el reto que tienen los médicos. López explica que muchas veces estos pitidos tienen origen psicosomático, y tras una larga experiencia de observación clínica, describe la causa muchas veces como isquémica. "Es un microinfarto cerebral, causado por un estrés continuado o por un exceso de ruido que provoca pitidos, zumbidos insoportables o sordera súbita".

Marina González, 24 años, licenciada en Bellas Artes y a punto de hacerlo también en Publicidad y Relaciones Públicas, amaneció el día de Navidad de 2006 envuelta en unos zumbidos insoportables. Había pasado la noche bailando en una discoteca con música a más de 100 decibelios. "En urgencias me diagnosticaron una pérdida de audición del 30% y acúfenos -'algo con lo que tendrás que vivir toda la vida, pues no tiene cura', me dijeron-. Se me vino el mundo encima". Hoy Marina se ha recuperado del oído pero no de los zumbidos. "Cuando estoy tensa, o al acostarme sobre todo, me vuelven". Y comenta que solo consiguió hablar de este tema, "sin llorar", después de exponer en Bruselas, durante su Erasmus, "una instalación en la que le daba forma a los pitidos". "Pero ya he aceptado que debo vivir con los ruidos. Y estoy bien", concluye. No ocurre así con Juan Salvador, 54 años, granadino y pintor autodidacta. Salvador dice vivir un infierno continuo. "Sobre todo de noche, cuando me desespero porque no consigo dormir". Él libera la angustia en sus cuadros; en algunos puede intuirse el desgarro interior y ese mundo fantasmal en que vive. ¿Y qué hay del tratamiento? Desde la Unidad de Acúfenos que dirige López proponen un protocolo novedoso, de cinco pasos, que, comenta, les está dando buenos resultados. Tras la lógica inspección del sistema auditivo, proceden a un reconocimiento más amplio: nariz, garganta, cabeza...

"La resonancia magnética nos permite descubrir casi siempre que ha habido una isquemia cerebral (microinfartos) que es la causante, por lo general, de la oclusión auditiva". Una auscultación más amplia del cuerpo (tercer paso) les permite constatar cómo estos pacientes llegan, casi siempre, con severas contracturas en cuello y espalda. El cuarto y quinto paso tienen que ver con la vida que lleva el paciente y su salud, en general. "El entorno familiar y social, el estrés que genera el trabajo, son, a menudo, determinantes y, a la postre, hacen que estalle el oído (sordera súbita) o empiece el acúfeno", resume López.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de octubre de 2011