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Despedida la mujer que denunció por acoso al jefe del puerto ferrolano

El presidente de la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao, Ángel del Real, ha despedido a Lula González Pérez, la empleada que lo denunció por acoso sexual y laboral. Del Real fue absuelto en julio del presunto delito de mobbing por un juzgado ferrolano que desestimó la demanda, pero esa sentencia fue inmediatamente recurrida por la acusación ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, que todavía no se ha pronunciado. Además, está en marcha otra demanda interpuesta por Del Real contra Lula González por injurias y calumnias todavía sin fecha de juicio.

La defensa de Lula González se agarra a este argumento para desvirtuar un despido que se notificó el jueves y que consideran "viciado" por "un procedimiento nulo de pleno derecho". Es otro peldaño más "de la compleja y tortuosa cadena de acoso", apuntan sus abogados, que sostienen que no se podía haber iniciado un expediente disciplinario -que en la práctica supone una advertencia de despido- contra una persona que ha denunciado unos hechos todavía pendientes de dictamen judicial.

El 5 de agosto, durante el parón estival, el puerto ferrolano abrió un expediente sancionador contra Lula González, apercibida de despido a raíz de una publicación en la Red que supuestamente difamaba al presidente de la Autoridad Portuaria. El propio Del Real, uno de los tres altos cargos codemandados por acoso laboral, firmó el expediente.Apenas dos meses después, la Autoridad Portuaria -un ente público que depende de Puertos del Estado-, ha decidido prescindir de la mujer que durante los últimos seis años ha sido su jefa de Personal. En la compleja relación entre Del Real y su subordinada, lo personal y lo profesional tienen fronteras difusas que se remontan al 2004, cuando Lula González, fue contratada por el puerto tras una entrevista y un concurso de méritos. Jefe y empleada mantuvieron en esa época una breve relación sentimental que Del Real definió como "amistad íntima". Las elecciones autonómicas de 2009 repusieron a Del Real en su antiguo puesto tras un parón de cuatro años. Meses después, él y su jefa de personal se enzarzaron en una enmarañada guerra judicial con demandas cruzadas, ella por acoso y él por injurias y calumnias, repletas de acusaciones y detalles íntimos con la transcripción de mensajes de móvil.

Lula González, que fue derivada a labores comerciales, se presenta como la presunta víctima de un acoso continuo por parte de la cúpula del puerto ferrolano, que le ocasionó un notable deterioro físico y psíquico, como quedó reflejado en la sentencia. Del Real, que la denunció por injurias, declaró que todo responde a un intento de acabar con su carrera. "Despedir a la trabajadora que los demandó por mobbing hace patente la falta de objetividad de la empresa hacia su empleada y da continuidad premeditada a la persecución, acoso y desprestigio contra Lula González", afirma su abogado, Xoán Antón Pérez-Lema, que anuncia que recurrirá el despido y se reserva acciones penales contra los miembros del Consejo de Administración del puerto que respaldaron el expediente disciplinario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de octubre de 2011