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Crónica:BETIS 0 - LEVANTE 1 | FÚTBOL | Séptima jornada de Liga

El Levante es una roca

El aplicado equipo de Juan Ignacio Martínez tira de oficio para desquiciar a un Betis plano y suma su cuarto triunfo seguido

Superado el efecto sorpresa, que le hizo ganar los cuatro primeros partidos siendo un recién ascendido, al Betis se le espesa el juego mientras se muestran inalterables las virtudes que están haciendo grande a este Levante que parece no tener techo y sumó en Sevilla su cuarto triunfo consecutivo. En el duelo entre los dos equipos candidatos a ser la revelación del primer tramo de competición, ganó un aplicado Levante, puro oficio, lleno de veteranos que conocen bien su profesión y entre los que sobresalió Sergio Ballesteros. Tan capaz de ganarle una carrera a Cristiano Ronaldo como de provocar la expulsión de Khedira, el central ofreció una auténtica exhibición. Él solito acabó con los numerosos intentos de un Betis que, espoleado por la movilidad del debutante Pozuelo, buscó con insistencia el gol del empate en la segunda mitad. Despejes de todos los colores, cruces afortunados y aplomo con el balón en los pies afloraron en la actuación descollante de Ballesteros.

BETIS 0 - LEVANTE 1

Betis: Casto; Chica, Mario (Amaya, m. 5), Dorado, Nacho; Juanma, Iriney, Beñat, Jefferson Montero (Pozuelo, m. 46); Jonathan Pereira (Salva Sevilla, m. 60) y Santa Cruz. No utilizados: Goitia; Matilla, Momo y Jorge Molina.

Levante: Munúa; Venta, Ballesteros, Nano, Del Horno; Iborra; Xavi Torres; Valdo (Pedro López, m. 84), Barkero (Farinós, m. 62), Juanlu (Rubén, m. 73) y Koné. No utilizados: Navas; Cabral, El Zhar y Aranda.

Gol: 0-1. M. 33. Juanlu.

Árbitro: González González. Amonestó a Venta, Nano, Jonathan Pereira, Iriney, Juanlu y Barkero.

36.782 espectadores en el Ruiz de Lopera. Tarde muy calurosa en Sevilla.

Ballesteros ofreció una exhibición al desbaratar multitud de ataques locales

Al Betis lo mató, también, su falta de gol. Tapado Santa Cruz por el propio Ballesteros y Nano, al equipo andaluz le costó un mundo traducir en peligro su incuestionable dominio del balón. Cuando encontró un resquicio, ahí que surgió Munúa. Sobre todo cuando sacó una mano enorme a disparo de Jonathan Pereira poco antes del descanso. El resto de los disparos del Betis fueron lejanos e inocuos, presas fáciles para el portero uruguayo.

Sin gol, sin esa chispa necesaria para abordar a equipos bien plantados en su campo, al Betis le tocó sufrir desde el principio. El técnico bético, Pepe Mel, quiso abrir el campo dando entrada a Juanma en la banda derecha y el cambio de sistema acabó por perjudicar a los suyos. Beñat, la única fuente de creatividad del Betis, se vio demasiado solo, cortocircuitado por el impagable trabajo de Iborra y Xavi Torres.

El justo escenario del cero a cero, concebido gracias a la falta de peligrosidad local y el orden del Levante, se rompió a los 33 minutos. Un balón al segundo palo de Valdo lo remató sin ángulo Juanlu. Casto ayudó para que la pelota entrara en la portería. Juanlu se tomó su particular venganza con el Betis, entidad por la que fichó en 2006 y en la que apenas jugó en dos temporadas.

Koné, otro viejo enemigo, tuvo la oportunidad de cerrar el partido, pero esta vez Casto evitó el segundo. Tocado, pero no hundido, el Betis se revitalizó con la entrada de Pozuelo. El canterano, que debutó en Primera, ofreció justo lo que necesitaban sus compañeros, ese pegamento necesario en al mediapunta para poner en apuros al Levante, cada vez más replegado. El Betis tocó bien el balón, se hizo dueño de la situación y sometió a su rival. Dorado, a la salida de un saque de esquina, estuvo a punto de empatar. El Betis combinó con soltura, entró una y otra vez por banda, lanzó múltiples saques de esquina, pero casi nunca fue capaz de superar el perfecto entramado defensivo del Levante. El juego andaluz desembocó en una cantidad enorme de centros blandos, previsibles, idóneos para los despejes de Ballesteros. El Levante, que además supo parar el partido cuando le convino, mezcla de picaresca y veteranía, se sintió cómodo en su papel de acosado hasta certificar el triunfo. El Betis, al que le esperan miles de partidos como el de ayer, debe madurar y aprender a sortear defensas estáticas y rocosas, donde su juego imaginativo sufre ante la falta de espacios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de octubre de 2011