Reportaje:Primer plano

Más capital para alejar fantasmas

La banca necesita reforzarse para convencer a los mercados de que puede afrontar caídas adicionales del precio del suelo

El mercado financiero augura el cierre de ciclo tal y como ocurrió en los ochenta (con la crisis de Banesto), y en los noventa con las fusiones que dieron origen a los dos líderes actuales, el Santander y el BBVA. En el mundo financiero los ciclos acaban con convulsiones (ha habido seis cajas intervenidas y decenas fusionadas) con las que el sector se prepara para el nuevo escenario económico. Ahora toca cambio de Gobierno, en diciembre, y la llegada del nuevo gobernador y subgobernador, en junio. Se cierran tres etapas: la de la bonanza económica, la violenta explosión de la burbuja y el fallido intento de salir de la crisis. Hacen falta otros planes.

Pronto llegarán nuevos gestores que analizarán la herencia recibida y dibujarán una situación difícil que requerirá medidas drásticas. "La primera prioridad de un Gobierno del PP será completar la reestructuración del sistema financiero. Tiene que fluir el crédito porque son los autónomos, las pymes y los emprendedores los que nos tienen que sacar de la crisis, como siempre ha sucedido", afirmó esta semana Cristóbal Montoro, coordinador de la Política Económica del Partido Popular, en los desayunos de Cinco Días.

Aún faltan muchas etapas para llegar a la recuperación del crédito
Algunos creen que el estado de la CAM es extrapolable a otras entidades
"No se puede medir la salud de los sanos con los muertos", replica Ordóñez
El Banco de España admite que la situación puede deteriorarse más
El FMI pidió que un auditor externo revisase la salud de la banca española
"La crisis sigue y está en un momento duro", admite Ordóñez
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Problemas de rentabilidad

Si algo ha demostrado esta ácida e interminable crisis es que la recuperación de los préstamos solo se consigue al final del proceso, cuando se han limpiado los créditos malos, el PIB deja de hundirse y la maquinaria financiera vuelve a estar engrasada. Y para eso faltan muchas etapas, según los expertos consultados: las entidades deben recuperar un nivel de capital adecuado al riesgo inmobiliario; provisionar más los depreciados activos inmobiliarios y transmitir confianza a los inversores internacionales para que les dejen el dinero con el que atender los vencimientos y prestar a sus clientes.

El debate ahora es si se ha cerrado la recapitalización del sector o se necesita una segunda vuelta ante la más que probable recaída del precio del suelo y la vivienda. Miguel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, presentó el viernes "el cierre de una etapa de recapitalización" de las cajas tras la aportación de 7.551 millones del Estado, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), y 5.838 millones de inversión privada con la salida a Bolsa de Bankia y Banca Cívica. Además, se ha nacionalizado Unnim (las cajas de Terrassa, Sabadell y Manlleu), aunque se mantiene a los gestores, mientras el Estado toma el 93% del capital de Novacaixagalicia (NCG), el 90% de CatalunyaCaixa, tras rebajar el valor de su patrimonio en un 90%.

Sobre si continuará la recapitalización, el gobernador dijo dirigiéndose a la banca: "¿Se ha acabado este proceso? Pues no, la crisis se mantiene y no solo no se ha terminado sino que está en un momento duro". No obstante, preguntado por si espera mayores necesidades de capital por la depreciación del suelo, Ordóñez comentó: "En las pruebas de resistencia, aplicamos el supuesto de que el valor del suelo caía un 60% y las entidades aguantaban. Pero puede haber una depreciación mayor. En ese caso, sí necesitarían capital. Esto es un proceso abierto". Incluso no descartó "más intervenciones" de entidades.

Las pruebas de resistencia europeas determinaron que en un escenario normal (denominado base) la banca podría tener pérdidas crediticias por 118.071 millones. En caso de que llegara una recesión, esta cifra sube hasta los 159.180 millones, cifras imposibles de digerir. Las provisiones, tanto genéricas como específicas, suman unos 83.000 millones. Además, las entidades cuentan con unos recursos propios de 180.000 millones. ¿Será un colchón suficiente? Pocos lo creen. El analista de la firma de inversión independiente N+1, Francisco Riquel, ha publicado un informe que ha tenido una gran acogida. Según Riquel, el sector necesitará "una gran limpieza" de sus balances y acumula un déficit de provisiones de 36.000 millones. Estas necesidades extra de capital serán bajas para el Santander, BBVA, Bankinter y Caixabank; más altas en el Popular y todavía mayores para Sabadell y Banesto. En el caso de las cajas, pide "una recapitalización completa en breve". "Todo depende de la voluntad del Banco de España para morder la bala y hacer cumplir la disciplina", expresa gráficamente.

Otros ejecutivos financieros toman como referencia los datos públicos de la morosidad de la CAM: el 61% del crédito inmobiliario tiene problemas de cobro y la morosidad total es del 19%. "Si consideramos que los activos del sector están en un 75% como los de la CAM, un principio razonable, se necesitarían unos 45.000 millones más para el sector". El gobernador discrepa de este tipo de análisis: "No se puede medir la salud de los sanos por la de los muertos, que están fatal, pero por eso están muertos". Desde las entidades, siguiendo el símil médico, responden: "Esto es un caso de pandemia, la del ladrillo. Por eso sí se puede comparar los muertos con los enfermos porque sanos, sanos, no hay ninguno".

Entre los ejecutivos financieros son minoría los que descartan una segunda recapitalización. Y recapitalizar es sinónimo de reestructurar: más fusiones y absorciones, pero esta vez con plan mixto, mezcladas las cajas con los bancos. Hace 10 días, Michael Barnier, comisario Europeo del Mercado Interior, levantó ampollas entre los banqueros al afirmar que seis entidades españolas necesitaban más capital porque habían tenido un aprobado raspado en las últimas pruebas de resistencia europeas.

El argumento era más que discutible y el ataque se tomó como profundamente injusto: se disparaba contra los bancos españoles para ocultar que los alemanes y franceses están mucho peor por las enormes carteras de deuda griega que tienen en los balances.

Al margen de la exageración de Barnier, los ejecutivos y los expertos admiten que se ha instalado en los mercados la sombra de sospecha sobre la salud de los balances bancarios. La razón son los 110.000 millones de préstamos para suelo, cuya provisión está en el 35%, según fuentes financieras. Este es el problema más grave porque es un activo casi ilíquido. "Me temo que, en no pocos casos, el suelo se encuentre ya -sin esperar escenarios futuros- en valores próximos a cero. Y con pocas perspectivas de recuperación", apunta Aristóbulo de Juan, considerado una autoridad en supervisión bancaria con 40 años de experiencia, ex director general del Banco de España y expresidente del Fondo de Garantía de Depósitos.

Desde las aseguradoras, pendientes siempre de las valoraciones inmobiliarias por la naturaleza de su negocio, se analiza el tema con preocupación. "El principal problema es la valoración del suelo porque no hay mercado. Nadie se arriesga a comprar suelo y tenerlo en su balance durante muchísimo tiempo. Las entidades que sumen mucho suelo en sus balances posiblemente tendrán que seguir depreciándolo", comenta José Boada, presidente de Pelayo. La diferencia de esta crisis con la de los ochenta y los noventa es que no habrá una recuperación rápida y eso impide la mejoría de la banca.

El problema en la banca europea es la deuda pública de Grecia, Irlanda y Portugal. Aquí es el ladrillo, "siempre y cuando no se cuestione la salud de los bonos españoles porque eso haría temblar los cimientos del sistema", apunta un consultor bancario que reclama el anonimato.

Se esperan meses convulsos alrededor del euro enfermo y toca recapitalizar a toda la banca de la UE. Lo ha aconsejado incluso el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. "Y si lo hacen los europeos, los españoles no pueden quedarse al margen, aunque solo sea por evitar el agravio comparativo", comenta Santiago Carbó, catedrático de Economía de la Universidad de Granada y asesor de algunas cajas.

"Creo que es hora de que, por fin, se reconozca la magnitud del problema: admitir pérdidas y recapitalizar, incluso sobrecapitalizar. El mercado sigue sin fiarse de España y es necesario reconocer que entendemos su desconfianza. El sistema financiero español tiene cerradas las puertas a la financiación desde primavera y los activos que se pueden utilizar para obtener liquidez en el BCE se están agotando. Hay un problema de liquidez y de solvencia", resume Luis Garicano, profesor de Economía de la London School of Economics. De Juan coincide: "Hará falta más capital para cubrir pérdidas aun no afloradas ni provisionadas".

La siguiente cuestión es de dónde puede salir el dinero. "Muchos bancos no pueden provisionar más sin asumir pérdidas dada la caída de márgenes". Es la línea roja apuntada por Joaquín Maudos, catedrático de la Universidad de Valencia e investigador del Ivie. Por lo tanto, según este profesor, deben llegar fusiones "para aflorar reservas que se puedan aplicar a sanear el activo".

Al margen de soluciones internas, Luis de Guindos, presidente del Centro PwC/IE del Sector Financiero, considera que hay que acudir al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF). "Será el instrumento para cubrir los problemas bancarios por la deuda soberana, pero el Gobierno español debería estar atento para que nuestra banca pudiera utilizarlo. No se puede quedar fuera", dice el exsecretario de Estado Economía con el PP. Garicano y Carbó coinciden con Guindos. "El capital adicional que haga falta estará disponible en el EFSF, que está destinado para eso".

El problema es que, si se aplican fuertes descuentos a los activos inmobiliarios, el Fondo europeo podría ser accionista relevante de algunas entidades y puede ser un grave problema. Podría alterar el equilibrio de poder en algunos consejos de administración. Aristóbulo de Juan propone que el FROB inyecte el capital "y la compra de activos se encarne en los Fondos de Garantía para repartir el coste entre los contribuyentes y las entidades".

Otros sugieren la posibilidad de crear un banco malo para el suelo, incluso, si fuera posible, financiado por Europa. Los expertos recuerdan que eso no fue una solución mágica en Irlanda y que supone convencer a alguien, en este caso Alemania, que pone el 50% del dinero, que debe asumir un riesgo incierto.

La cuestión otra vez, es cómo se valoran los activos. Y eso depende de cuánto vaya a mejorar el ciclo económico en los próximos meses. José María Roldán, director general de Regulación del Banco de España, acudió a Londres a un encuentro con analistas el pasado 20 de septiembre. Roldán modificó el discurso habitual de este organismo. Por primera vez, admitió que persisten las dificultades para algunas entidades por las carteras inmobiliarias. Afirmó que "aún se necesita tiempo" para digerir el ladrillo y que en 2012 seguirían cayendo los precios de los pisos y el suelo. Es decir, no habrá recuperación en U.

¿Piensa todo el Banco de España igual que Roldán? Fuentes cercanas al supervisor aseguran que hay divergencia de opiniones. "Está la escuela de la naftalina, la oficial, y los que se alinean con estudios internacionales que creen que falta capital". Algunos achacan estas discrepancias a que llegan los cambios en la cúpula "y en el Banco de España también hay personas del PP y del PSOE. Se están moviendo muchas cosas dentro del caserón de Cibeles", dice un financiero. El gobernador siempre ha dicho que con 17.000 millones es suficiente para recapitalizar al sector. Sin embargo, el hundimiento de la CAM ha disparado las alarmas. "Que se conozcan estas cifras de la CAM ha sido el mayor error del supervisor. Desde entonces, nadie cree en la fortaleza de los balances", afirma un ejecutivo que ha asesorado a muchas cajas.

Pero el mayor golpe que ha recibido el prestigio del supervisor se lo propinó el FMI la semana pasada. El organismo dirigido por Christine Lagarde pidió que un auditor externo analizara a la banca española. La vicepresidenta Salgado salió pronto en apoyo del Banco de España, pero en círculos financieros está instalado que los datos que maneja Ordóñez sobre las entidades no reflejan toda la realidad. Incluso algunos apuntan que la desconfianza procede del BCE. "No se podría admitir el análisis de alguien externo al Banco de España. Se socavarían los cimientos de la credibilidad del supervisor y sería un golpe mortal para la economía", dice Juan Luis García Alejo, director general de Inversis.

Sede de CatalunyaCaixa, una de las entidades en las que ha entrado el Estado.
Sede de CatalunyaCaixa, una de las entidades en las que ha entrado el Estado.A. G. (REUTERS)
SERGIO PÉREZ

Y el crédito no llega

¡Qué fluya el crédito!, reclama Cristóbal Montoro, responsable económico del PP. Lo mismo ha exigido antes a las entidades financieras Elena Salgado, ministra de Economía, e incluso su predecesor, Pedro Solbes. Es la obsesión de todo responsable económico que ve cómo la falta de préstamos va matando empresas y disparando el paro. Las medidas tomadas hasta ahora para reactivar el sector no han sido pocas: en 2008 se lanzaron las emisiones avaladas para que no faltara dinero para los vencimientos; en 2009 se cambiaron las leyes para que llegaran las fusiones frías (SIP) en las cajas; en 2010 se les inyectó liquidez para pagar el cierre de oficinas y los despidos y, en 2011, llegó la inyección de capital en vena y la nacionalización de las cajas más contaminadas por el ladrillo. Los remedios fueron siempre por detrás de la enfermedad (la crisis), que mutó de piel en combinación con las complicaciones de la economía internacional. Ningún ungüento obró el milagro: el regreso del crédito.

El Gobierno aseguró, el viernes pasado, que la reestructuración financiera facilitará que el crédito fluya a la economía real: familias y empresas. Los expertos lo cuestionan. Juan Luis García Alejo, de Inversis, recuerda que la evolución de los préstamos depende "de la marcha del PIB, que es débil, y de lo que se concedió en el pasado, que fue demasiado". Este experto augura que durante cinco años no crecerá más del 1% o 2%. "Después de una borrachera como la que hemos vivido, no serían raras las tasas negativas en el crédito", y recuerda el caso irlandés (ver gráfico).

Por si alguien tenía dudas, el Santander ha anunciado que no abrirá el grifo del crédito en España en dos años, es decir, hasta 2014. Incluso anticipó una caída anual del 3%. Y si el grande hace eso, los demás le imitarán. -

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Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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