Congelado el traslado de laboratorios e investigación a la nueva La Fe

Las dificultades financieras de la Generalitat también están afectando al proceso de traslado del hospital La Fe de Valencia, que aún no ha finalizado en su totalidad. Los laboratorios y el área de investigación (el Instituto de Investigación Sanitaria) siguen en sus antiguas dependencias de Campanar. Lo que supone que, por ejemplo, las muestras de anatomía patológica de los pacientes de Malilla y otras analíticas se remiten a las viejas instalaciones para analizar. Y no parece que la unificación final de servicios esté próxima, a pesar de que los planes iniciales preveían que los servicios centrales de laboratorios e investigación estuvieran operativos en Malilla a partir de marzo.

El consejero de Sanidad, Luis Rosado, indicó ayer que la financiación de las obras de los laboratorios y el área de investigación (un edificio al norte del complejo hospitalario, de 15.900 metros cuadrados, que está prácticamente concluido) "se han acompasado a la situación económica que está sufriendo la comunidad" y por tanto "se realizará, pero en los plazos que se consideren oportunos".

Otro de los servicios que tampoco han migrado son la medicina nuclear y la radioterapia. Este es un caso distinto, ya que requiere de los permisos de la autoridad de seguridad nuclear. Por ello, se trasladarán "cuando se disponga de los avales" de esta agencia. El consejero comentó también que queda pendiente un acto de inauguración oficial del nuevo hospital.

Mejoras sin recortes

Rosado manifestó que en la Comunidad Valenciana "aún se dispone de un margen muy importante de mejoras" en la gestión "sin necesidad de recortar las prestaciones a los ciudadanos ni a los profesionales", en referencia a la situación que vive Cataluña. Rosado dijo no tener constancia de que se estén produciendo desabastecimientos en ningún hospital.

El consejero dijo que su departamento tratará, "hasta el final de esta tormenta, de preservar todas las prestaciones que perciben los valencianos" y "en la medida de lo posible también todas las prestaciones que perciben los profesionales". El objetivo es ahorrar en el gasto sanitario "mejorando la asistencia del sistema y evitando el derroche donde se pueda producir". Algo que "no se puede arreglar sin la colaboración de los profesionales" ni "la corresponsabilidad de los ciudadanos".

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