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Un incendio en una fábrica de frigoríficos causa alarma en Vigo

Una enorme columna de humo negro que salía del edificio de Frigoríficos del Berbés provocó alarma en los muchos puntos de Vigo desde los que se la veía crecer, pero los ocho trabajadores que en ese momento permanecían en el edificio no se percataron del siniestro. "Nos avisó por teléfono una persona ajena a la empresa que estaba viendo el humo", explicó Nieves Rodríguez, comercial de la compañía, que fue la última en salir. Ninguno sufrió ningún daño. El incendio se había iniciado sobre las diez de la mañana en la cuarta planta del inmueble y a las inferiores no llegaban ni humo ni fuego.

La empresa está en pleno proceso de traslado de su actividad desde el inmueble siniestrado, en la avenida de Beiramar, a Salvaterra. Ya no produce en Vigo. De ahí que solo hubiera ocho empleados en las oficinas. Los servicios de emergencia respondieron a la alarma con presteza. La Policía Local cortó el tráfico en las calles adyacentes y acordonó el entorno. Los bomberos, que desplegaron todos sus efectivos y recibieron caudal desde el puerto, atacaron el fuego por el interior del edificio y por su parte superior, desde dos escaleras situadas respectivamente en la fachada de Beiramar y su paralela de Jacinto Benavente. A la una de la tarde lo dieron por extinguido.

El siniestro congregó a centenares de personas en las inmediaciones -desalojadas de los edificios colindantes, unas, y curiosas el resto- que observaban las llamas que de vez en cuando emergían por la cubierta, escuchaban las esporádicas explosiones que se producían en el interior y, aunque la columna de humo negro ascendía al cielo, olían a pie de calle tonos parecidos a los que expande la quema de neumáticos.

Toxicidad

No se saben por el momento las causas del fuego y los mayores daños parecen centrarse en la maquinaria utilizada para la congelación del pescado, que quedó destruida, pero la asociación ecologista Amigos da Terra advirtió ayer mismo del potencial contaminante de las sustancias que se pudieron dispersar con el humo, por lo que recomendó a los vecinos de los edificios próximos que mantengan sus ventanas cerradas. Los bomberos encontraron pequeñas cantidades de amoníaco en las máquinas de envasado, según informó el Ayuntamiento. Amigos da Terra destaca la cuantiosa combustión de plásticos clorados, que produce sustancias "altamente tóxicas", peligrosas aun dispersadas por el viento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 2011