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Necrológica:

Eliseo Álvarez-Arenas, el almirante ilustrado

Fue militar de carrera y miembro de la Real Academia

A todos los sitios a los que fue, fue siempre en barco. Al almirante Eliseo Álvarez Arenas-Pacheco (Ceuta, 1923) no le gustaba viajar. De hecho, cuenta su hermana, Magdalena, había muy pocas cosas que le gustaran en la vida, y a ellas le ofreció todo su tiempo. Falleció este miércoles a los 87 años, soltero. A su primera pasión dedicó su discurso de ingreso en la Real Academia Española (RAE) en 1996: Canto al mar. La RAE ha suspendido su próxima sesión plenaria en señal de duelo.

Fue el sexto de diez hermanos en una familia militar. Su padre, general al estallar la Guerra Civil, "no dudó en ningún momento apoyar a Franco", cuenta Magdalena, y uno de sus hermanos, Félix, fue ministro del Ejército. "Su vocación más importante era la militar. Mi madre también tenía un sentido muy marcado de la disciplina. En casa nos movíamos a toque de corneta".

Eliseo Álvarez-Arenas Pacheco se diplomó en la Escuela Naval en 1954 y en la United States Naval War College en 1977. Ejerció de mando de la flota, como comandante general, y estuvo al frente de la Zona Marítima del Cantábrico como capitán general. En El español ante el mar, historia de una incomprensión se mostraba convencido de que España abandonó la vocación descubridora y marítima que había desplegado con la Corona de Castilla y la de Aragón por la política de la Casa de Austria. "España es indudablemente un país marítimo, pero su mentalidad es continental, metida en sí misma", afirmó una vez.

Su compañero en la RAE Juan Luis Cebrián le describió como "el militar humanista" y uno de los académicos más activos. También son obras suyas Teoría bélica de España; De la guerra y de sus hombres y Teoría del pensamiento naval, entre otras.

Su hermana le define como "un hombre muy introvertido, poco sociable, que detestaba hablar de sí mismo". En su casa dejó escritos a mano varios poemarios que no se atrevió a publicar. "Decían que eran demasiado personales", cuenta Magdalena.

Sus mejores amigos fueron José Ortega Spottorno, fundador de EL PAÍS, diario para el que Álvarez-Arenas colaboró durante muchos años, y su mujer, Simone Ortega, ambos fallecidos. Participó en un círculo literario con Julián Marías, otra de sus amistades. Y entre las pocas cosas que le gustaban, además de lo militar, la literatura y el mar, estaba el cine. Greta Garbo fue, quizá, su única debilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de septiembre de 2011