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Reportaje:

Rubalcaba busca 50 'todoterrenos'

El candidato se rodeará de un bloque de diputados sólidos y experimentados - Los aparatos provinciales utilizan su poder para colocar a los afines

"Alfredo necesita un grupo parlamentario muy potente, con cincuenta personas muy sólidas, muy políticas y con una formación de todoterrenos". Esta proclama expresada por un dirigente socialista la comparte no solo el equipo más cercano al candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, sino barones territoriales y, desde luego, los parlamentarios más experimentados. Ya se verá el resultado pero de entrada el candidato ha expresado su opinión sobre algunas personas que considera imprescindibles y que quiere a su lado.

Los deseos del candidato, los designios de los aparatos provinciales del PSOE y la merma segura en la representación, son los mimbres con las que se van tejiendo las candidaturas electorales. Esas características han producido movimientos casi telúricos que se sienten en la mayoría de las federaciones socialistas. Muchos de los actuales diputados ya saben que no repetirán. Algunos plantan cara y otros tiran la toalla, resignados. Todavía hay otra categoría como es la de los ex altos cargos con padrinos que no cejarán hasta verlos en las listas. Y como subgrupo, los que tienen méritos muy reconocidos pero no tienen quienes les defiendan.

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La foto del grupo va a cambiar en caras y en número, dice un dirigente

"No tienen apoyo orgánico", se responde desde los aparatos provinciales cuando se pregunta por ellos. Puede ser el caso de Mercedes Gallizo, responsable de Instituciones Penitenciarias desde 2004 y pieza clave del equipo de Interior. Esto ocurrirá también, si no se producen cambios en los próximos días, a varios miembros de la ejecutiva federal. Nada menos que Octavio Granados, responsable de Economía del PSOE y secretario de Estado de la Seguridad Social, aún no tiene acomodo. Tampoco el responsable de Libertades, el asturiano Álvaro Cuesta, que ya ha renunciado a competir. Sin un lugar en las listas están de momento la responsable de Educación, Cándida Martínez, y la de Igualdad, Soledad Cabezón. Durante el fin de semana esta inquietud ha ido en aumento entre las mujeres al apreciar cómo las candidaturas van siendo ocupadas por hombres en los puestos de salida, con riesgo de incumplir el criterio de paridad.

Algunas de esas bajas, como el caso de Gallizo, o si se consuma la salida de la candidatura por Las Palmas de la diputada Pilar Grande, con una labor reconocida en Sanidad, o la de Francisco Fernández Marugán en Badajoz, o los citados miembros de la ejecutiva, serán ocupadas por políticos provinciales e insulares sin experiencia parlamentaria en el ámbito nacional. Ahora bien, las fuentes consultadas aseguran que los designios de los aparatos regionales van a ser compatibles con la inclusión de una cincuentena de parlamentarios de gran nivel y que estén a la altura de lo que necesita Rubalcaba y del reto al que se presenta el 20-N y después.

Aunque los numerosos dirigentes consultados aseguran que van a salir "a ganar", reconocen que la derrota es probable. De los 169 escaños socialistas de hoy se olvidan ya y aunque nunca lo dirán en público hablan de una horquilla de entre 115 y 135 parlamentarios, lo que las urnas les pueden deparar el 20-N. "El grupo en la oposición es la cara y la voz del PSOE ante los ciudadanos y ante la organización", remachan los interlocutores consultados.

"Alfredo tiene una capacidad de decisión en las listas muy notable pero está haciendo uso de ella con mucha prudencia porque conoce perfectamente el partido". Esta afirmación de un dirigente regional es avalada por otros barones y también por los aparatos provinciales. Así, el exministro sabe perfectamente que no puede dar la batalla por todos los que quisiera a sabiendas de que algunas incorporaciones no le aportarán nada en tanto que quedarán fuera parlamentarios que conoce perfectamente y a los que valora.

Hay que abrir hueco a secretarios de organización de provincias, a portavoces municipales y a cargos públicos de las Administraciones autonómicas ahora ya dirigidas por el PP y a delegados del Gobierno salientes. Pero nada hay nuevo en la actuación de los aparatos del partido. Así fue siempre. Los veteranos recuerdan las dificultades de Felipe González para colocar a algunos de sus ministros, no vinculados con alguna provincia. Al líder se le respeta, pero hasta un límite. También a José Blanco, vicesecretario general, y a Marcelino Iglesias se les reconoce el papel de intermediación pero sin que pretendan romper sus equilibrios internos. Un secretario general concluye: "Con la renovación que va a imponer el partido y la que nos va a infligir el electorado, la foto del grupo socialista va a cambiar radicalmente en caras y en número".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de septiembre de 2011