Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:JOSÉ MARÍA POU | Director y actor en 'Llama un inspector'

"Me gusta ser espectador profesional"

El actor y director José María Pou (Barcelona, 1944) estrenó ayer en el teatro La Latina Llama un inspector, en la que una vez más ejerce de director y actor. Dice que es uno de sus grandes clásicos y que con él homenajea al teatro inglés que veía "de pequeño" y con el que más sigue conectando "de mayor".

Pregunta. ¿Qué le llevó a elegir este clásico del siglo XX?

Respuesta. Es un proyecto del teatro Goya de Barcelona, del que soy director, al igual que del teatro La Latina de Madrid. Y, como director, siempre he defendido una programación de teatro más actual, con autores recientes y clásicos del siglo XX, para que el público pueda revisar en escena algunas obras universales. Tenía una lista de grandes autores entre los que se encontraba esta obra de John Boynton Priestley (Bradford, 1894; Stratford-upon-Avon, 1984) que, además, en Barcelona no se había programado desde el año 1951. Al leerla, me di cuenta de que es más actual que nunca.

P. ¿Por qué?

R. Porque habla de un enorme conflicto de injusticia social. Aunque siempre se ha representado como una trama policiaca, no es solo una obra de suspense, sino de teatro político. Luego comprobé, documentándome, que el autor estrenó esta función en 1945 para apoyar al Partido Laborista inglés en las elecciones, en las que los laboristas ganaron a Churchill. Priestley, conocedor de la necesidad del público de evadirse de los conflictos políticos tras la II Guerra Mundial, la disfrazó de drama policiaco y la llenó de suspense. He hecho que en mi montaje aparezca todo eso. Es también un homenaje al teatro inglés que yo veía de pequeño.

P. Se está habituando a dirigir y actuar al mismo tiempo. ¿Es más fácil?

R. Es un camino que elegí yo, cuando decidí meterme a dirigir La cabra o ¿quién es Sylvia? (2005), quería contar esa historia. Dirigir teatro no es más que ser un señor que cuenta una historia a través de los actores. Llevo dirigidos seis proyectos y tengo una larga cola de propuestas. Disfruto doblemente, doble trabajo, doble riesgo, es una labor un tanto esquizofrénica, vives un proceso de bipolaridad continua.

P. Entonces, ¿lo busca?

R. No me obligo a ello, no busco funciones para hacer yo las dos cosas. La productora me lo propone, a veces. No es nada nuevo. En los últimos 30 años hemos vivido una etapa en la que se ve al director como estrella y figura máxima, rey del teatro, pero hasta los años cincuenta y principios de los sesenta era normal que los actores dirigieran sin darle más importancia.

P. ¿Por qué cree que el público madrileño no debe perderse esta función, que ya ha sido representada en la capital?

R. Por la misma razón por la que uno no deja de ir a ver La Traviata aunque la haya visto, o La Bohème o La vida es sueño... Son títulos universales con muchas posibles lecturas. Es una gozada gastar dos horas de tu vida con este texto. Lo demuestran los seis meses de llenos que se han hecho en el teatro de Barcelona.

P. ¿Qué ha sido lo más complicado en este montaje?

R. Conseguir la verdad, la verosimilitud, que el público vea a personajes reales. Que no declamen los actores, que suenen a verdad. En el teatro hay que hacer la vida.

P. ¿La única manera de hacer lo que uno quiere es ser director de su propio teatro?

R. No lo sé, seguro que no. Hay mucha gente en este oficio que está haciendo lo que quiere, hay salas que programan espectáculos nacidos de forma espontánea como La función por hacer de Miguel del Arco: un montón de actores en paro sorprendieron con ese estreno en el vestíbulo del teatro Lara. Pero el hecho de dirigir teatros y trabajar con una gran productora (Focus) nos facilita el trabajo a los creadores, aunque yo no me programo a mí mismo, mi contrato me obliga a interpretar cada temporada una función.

P. ¿Vio la función en Londres?

R. La he visto en Londres, Nueva York, París y Roma. Me he pasado la vida yendo a ver teatro por el mundo, me gusta ser espectador profesional, me he gastado casi todo mi dinero en eso. He aprendido mucho más viendo teatro que haciéndolo. En Inglaterra se hace el teatro con el que más conecto.

P. ¿Cuál es su frase preferida?

R. La última: "No vivimos solos, todos somos responsables de lo que ocurre a nuestro alrededor", aunque yo no me siento responsable de lo que han hecho los gilipollas de los banqueros americanos.

Llama un inspector. Del 9 de septiembre al 9 de octubre en el teatro La Latina. 18-28 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2011