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Entrevista:NICOLAS BERGGRUEN | Presidente del Consejo por el Futuro de Europa | El futuro de Europa

"Hay que dar más voz y más poder a los ciudadanos europeos"

"El objetivo del Consejo para el Futuro de Europa es mantener y renovar el éxito de la construcción europea tras la guerra. Usted y yo nos hemos beneficiado enormemente de lo que hicieron nuestros padres. La cuestión es, ¿sus hijos se beneficiarán también?". Nicolas Berggruen (París, 1961), un alemán nacido en Francia que vive entre EE UU y Europa, presidente de Berggruen Holdings y miembro del Consejo de Administración de PRISA (editor de EL PAÍS), dedica buena parte de su tiempo y recursos a poner en pie un think tank que lleva su nombre y que, entre otras iniciativas, impulsa este Consejo que ayer presentó varias recomendaciones.

Pregunta. Europa está en crisis económica, pero también política. ¿Qué hay que hacer?

"Hay que invertir en el futuro, con reformas y sacrificios"

Respuesta. El mundo global es muy competitivo, con Asia y los países emergentes. Los occidentales viven más y mejor y han conseguido notables beneficios sociales: parte de la crisis tiene que ver con las nuevas realidades que hacen difícil mantener el equilibrio entre la pérdida de competitividad y esas ventajas. Si queremos que las futuras generaciones tengan oportunidades, hay que cambiar, hay que hacer inversiones de distinto tipo. Hay que aceptar, al menos por un tiempo, trabajar más o asumir derechos distintos a los que se disfrutan.

P. Es difícil cambiar, aunque las realidades empujen...

R. La crisis es transformación, por eso es difícil lidiar con ella, verla como oportunidad. Tenemos que adaptarnos a las nuevas realidades de la economía global, al reto que plantean los emergentes, mejorar la competitividad... Nuestro grupo cree que aunque estamos, en Europa, en una situación difícil, hay que avanzar hacia una mayor integración, hacer reformas que no gustarán, pero que en última instancia serán beneficiosas. Todas las casas de un mismo barrio deben estar bien para que el barrio entero se beneficie.

P. Europa tiene una crisis de proyecto. ¿Qué tareas proponen?

R. A corto plazo, Europa es como un enfermo que necesita ayuda: lo primero es estabilizarlo. Los mercados están poniendo a prueba la UE, para ver si se puede defender por sí sola. Europa ha respondido con un Fondo de Estabilidad de casi dos billones de euros, pero debe aumentar. El sistema financiero también necesita ser más fuerte, hay que recapitalizar a los bancos que no sean sólidos. A medio plazo, hay que reforzar los poderes del Banco Central Europeo, muy centrado en la estabilidad de los precios, en la inflación. Hay que ir más allá; debe buscar la estabilidad financiera y también tener un ojo puesto en el crecimiento económico.

P. ¿A largo plazo?

R. A largo plazo, avanzar hacia una unión fiscal. Hay que tener una forma de financiar a Europa y tener un modelo fiscal correspondiente. Para hacer esto, lo más difícil es lograr el compromiso de los ciudadanos. Los europeos no entienden Europa ni se sienten comprometidos con ella. Hay que dar más voz, más poder a los ciudadanos.

P. ¿Y qué relevancia tiene la división clásica izquierda-derecha?

R. Creo que cada vez menos. Hoy es todo mucho más pragmático: los socialistas asumen el progreso y la innovación del capitalismo, los conservadores se han abierto en asuntos morales y hay partidos nuevos, como los verdes, antes idealistas y ahora prácticos.

P. ¿De quién va a ser el siglo XXI?

R. El siglo XX ha sido el siglo americano; el XXI podría ser el siglo de China, pero no necesariamente. De Europa depende que haya en este siglo tres poderes sentados a la mesa: la UE, EE UU y China. Si EE UU supera sus problemas políticos, va a seguir siendo fuerte; si Europa se une, estará ahí con China y EE UU. Si no, si se rompe, cada uno de sus países será muy débil.

P. En muchos países hay gran desafección hacia los políticos.

R. Hay una frustración lógica, que sus hijos sentirán, ante los políticos elegidos para resolver los problemas, porque ven que no lo hacen. Pero tampoco los ciudadanos dan muchas facilidades para que esos políticos hagan su trabajo. ¡Si hacen lo que tienen que hacer pierden las elecciones! Entiendo que la gente esté frustrada, pero los que protestan, ¿estarían contentos si los políticos cumplieran de verdad?

P. ¿Cómo ve el debate sobre el incremento de impuestos a las personas con mayores recursos?

R. La idea es muy sencilla: si tiene que haber sacrificios, deben ser para todos. Para los ricos, para los menos ricos, para los pobres. No son justos, ni práctica ni moralmente, los sistemas que lo dificultan. Hay que hacer reformas. Todo el mundo tiene que invertir en el futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de septiembre de 2011