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Crítica:MÚSICA

Una voz para muchas músicas

Desarma. Como las personas francas y transparentes. Deja atónito su capacidad para darse, para aplicar su voz a cualquier registro y hacerlo sin artificio, como si en su vida no hubiese nada más natural que cantar. Que no lo debe haber porque es una cantante, una voz en el sentido más tradicional del término. La natulareza le concedió el poder de una voz rica y llena de matices, potente y dúctil, con la que se está abriendo camino desde hace 16 años. Es Silvia Pérez Cruz, nacida en Calella de Palafrugell hace 28 años, hija de un cantante de habaneras con quien frecuentó bares conociendo y cantando la música que allí, entre mesas, alcohol, historias y sudor varonil, cobraba otro sentido. Su madre, por la que profesa una admiración que descubre manteniendo su apellido, le dio la pauta para usar la voz como ella hace ahora, con solvencia y tronío. Este poder ya lo conoció a los 14 años "cuando un señor con mucho dinero me invitó a cantar en una fiesta y tras hacerlo se formó una cola de personas que querían agradecerme la emoción que les había transmitido", recuerda. Aún con todo, hasta aquí parecería la historia de una voz más en un mar de voces que quieren dejarse escuchar. Pero Silvia es distinta. En un mundo digital de recortes y fragmentos que orillan el disco, la obra, Silvia se está abriendo paso reclamando lo más tradicional: el oficio de cantante. Es por ello que su voz ha dejado rastro en los proyectos más dispares, desde la coral Nit de juny hasta discos de jazz, música cubana, flamenco, fado, pop, música popular y todo aquel estilo en el que ella pueda sentir que su extraordinaria voz tenga algo que decir con sentido. La lista de artistas con los que ha colaborado no tiene fin: Toti Soler, Rai Ferrer, Perico Sambeat, LLibert Fortuny, Duquende, Chicuelo, Calima, Eliseo Parra, Quartet Brossa... Lo último que ha publicado, En la memoria, es una colaboración con el contrabajista Javier Colina, con quien acaricia la memoria musical cubana inmersa en jazz. Su voz se ha dejado escuchar también en Las Migas, grupo de flamenco heterodoxo que acaba de abandonar para trabajar en el que será su primer disco bajo su nombre, que ahora elabora junto a Raúl Rodríguez (Refree), con quien coincidió en el proyecto Immigrasons bordando, entre otras, una maravillosa versión de Menuda de Joan Manel Serrat. Es por ello una voz sin amo estilístico, una forma de cantar que aún no ha impreso su nombre en un disco propio tras muchos años de trabajo. Pero así lo quiere Silvia. La pregunta más recurrente que ha de responder suele ser: "¿Cuándo se va a especializar en algún estilo?, a lo que ella responde, invariablemente, "ya lo estoy, me he especializado en música", respuesta que manifiesta que quienes preguntamos vemos el mar sólo como una suma de ríos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de septiembre de 2011