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Reportaje:Música

La 'big band' flamenca de Mercé

El cantaor estrena espectáculo con un grupo de 11 músicos y anuncia un disco de ecos africanos grabado para el mítico sello de jazz Blue Note

Besos para todos. Son las 19.30 y José Mercé, con camisa y vaqueros, entra de la mano de sus dos hijos pequeños al todavía vacío Auditorio de Colmenar Viejo, al norte de Madrid, y reparte besos. A su guitarrista, al percusionista, al bajista, a los cantaores y las cantaoras... Así hasta 22, dos por cada uno de los 11 músicos, casi una big band flamenca con la que Mercé presentó ayer Nuevo amanecer. Una gira especial, de más de 40 paradas por toda España con la que, hasta marzo de 2012, repasará sus mejores canciones. Desde el disco El amanecer, de 1998, hasta Ruido, su último álbum publicado en 2009.

"Ahora está muy de moda celebrar los 25 años o los 30 años de carrera. Anda que si me tuviese yo que poner a celebrar eso... ¿Cuántos años llevo yo? Ni me acuerdo...". Son 43, en realidad. Y asegura que siempre pasa lo mismo: "¿Antes de subir al escenario? No sé ni lo que hago", dice el cantaor durante la prueba de sonido. "Miedos muchos; y manías, muchas más y cada vez más raras". No da más detalles.

Dos horas y media después del reparto de besos y ya ante un auditorio lleno (casi 700 personas personas) este jerezano, de 56 años, bonachón y sonriente, más parecido al niño que con 13 años llegó a Madrid para cantar en el tablao de Torres Bermejas, se transforma en cuestión de segundos en un imponente y serio gigante de aires rockeros y una melenaza entre Robert Plant y Jim Morrison. Y para empezar, lo inusual y lo difícil, que él es capaz de convertir en sencillo: sólo, frente al telón cerrado, José Mercé se marca un martinete, que deja al público con la boca abierta.

No hace falta ser un entendido para sentir el pellizco de Mercé. Sobre todo si en la primera parte del concierto la dedica al cante jondo. Quizá para acallar alguna boca que lo acusa de jugar demasiado con el flamenco. "A mí me han dado muchos palos, pero cuando alguien del público me grita 'viva la madre que te parió', se me abren las carnes", dice.

Durante la hora y media que duró el espectáculo el cantaor estuvo en su sitio. Mercé tiene la magia -y el arte- de convertir unas bulerías como Lío y Aire en superventas. En canciones que cualquiera es capaz de taratear. También sonaron Pan y pico, Te pintaré y la emocionante Al Alba, de Aute.

"Ahora que nos han dado el carnet de artista y con eso de que el flamenco es patrimonio de la humanidad hay muchos que se están aprovechando y hay mucha confusión. Al flamenco hay que cuidarlo y conviene darle al público cosas con dignidad".

Nuevo amanecer no es un espectáculo al uso. Dos percusionista, dos cantaoras, tres palmeros, un bajista, dos guitarristas -uno de ellos Diego el Morao, hijo del Moraito, antiguo guitarrista de Mercé fallecido- y un pianista rastafari. Pero tampoco Mercé es un flamenco al uso ni estereotipado. Es de pocas juergas y huye del "estrellismo y divinismo". "Se puede ser flamenco y formal", aseguraba ayer desde su casa de Pozuelo casi recién levantado a las 11.00 de la mañana. "Me levanto pronto, dependiendo de la hora que me acueste. Nunca he sido muy trasnochador sobre todo porque no he sido muy bebedor. Me aburro en la barra del bar".

En marzo de 2012, al terminar la gira, aparecerá su nuevo disco. "Será de flamenco con voces africanas, con músicos internacionales y con vocación de girar por el extranjero", explica el propio Mercé. Lidia, su mánager da más énfasis a la noticia y pone los ojos como platos cuando habla de que participarán "los mejores músicos del mundo, pero todavía no se pueden dar nombres". Sí se sabe que se grabará entre Madrid y Boston, lo producirá Javier Limón y será la primera referencia de Blue Note Flamenco y donde grabaron unos tales Thelonious Monk y John Coltrane. Ahí es ná.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de agosto de 2011