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Tribuna:

Artigas y los valores de Uruguay

En este año Uruguay conmemora el bicentenario del proceso de emancipación oriental, específicamente la gesta artiguista, liderado desde sus comienzos por José Artigas, cuyo ideario ha orientado el pensamiento y la institucionalidad de nuestra nación. El artiguismo, que como señalara el presidente Mújica "... es una filosofía de vida, una manera de pararse ante la vida", se orienta en primer lugar a la idea clave de justicia social, consagrada en su Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados, que determinaba como principio rector para el otorgamiento de tierras "... que los más infelices serán los más privilegiados...".

El ideal libertario, la democracia y el humanismo siguen inspirando sus principios rectores

Asimismo, era fundamento central del artiguismo el respeto a la democracia y la soberanía de los pueblos, con su consagración práctica en la forma de Gobierno federal practicada por la Liga Federal por él encabezada y sintetizada en su frase "mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana", dirigida en su carácter de Jefe de los Orientales a los representantes del Pueblo Oriental, reunidos en el Congreso de Abril de 1813. Y aún con igual fuerza cuando señala: "La cuestión es solo entre la libertad y el despotismo".

Su pensamiento contiene las seguridades jurídicas y el necesario respeto al Estado de derecho: "Es muy veleidosa la probidad de los hombres, solo el freno de la Constitución puede afirmarla. Mientras ella no exista, es preciso adoptar las medidas que equivalgan a la garantía preciosa que ella ofrece".

Y también manifiesta Artigas su visión integrada de nuestra región en la frase "los pueblos de la América del Sur están íntimamente unidos por vínculos de naturaleza e intereses recíprocos".

El pleno goce de los derechos de los ciudadanos era principio fundamental del ideario del artiguismo, que siempre jerarquizó el derecho a la vida y a la libertad del hombre, así como la protección social de los menos privilegiados y el fomento de la educación y el conocimiento, plasmado en el deseo de Artigas de que "sean los orientales tan ilustrados como valientes".

Cada una de estas frases no es una sentencia colgada en un refranero sino ideas vigentes en cuanto a nuestra realidad institucional y al futuro de nuestro país, que pueden resumirse en tres principios conductores básicos que guían en todo momento el accionar y el pensamiento de Artigas y que son la clave de su significación histórica. En primer lugar su ideal libertario, reflejado en su concepción de la República federal y democracia institucional. A esto se añade su concepción democrática, que en su búsqueda de la participación del pueblo trasciende las diferencias de clase de la época para abarcar a todos los habitantes de la Provincia Oriental, sin distinción de cuna ni de raza. Y, finalmente, su profundo humanismo, que se refleja en su preocupación esencial por los más humildes y desamparados.

El pueblo uruguayo es heredero directo de estos principios rectores del pensamiento de Artigas, los que han moldeado nuestra forma de gobernarnos y convivir en sociedad en estos 200 años, permitiendo a nuestro país ocupar los primeros lugares en el continente en los índices de bienestar y desarrollo social, así como de estabilidad política e institucional.

En los últimos años, su fuerte tradición democrática, su estabilidad política e institucional, unido a sus riquezas naturales, sus instituciones fiables y un moderno régimen de atracción de inversiones extranjeras, le han permitido a Uruguay lograr desarrollo humano en un sistema de seguridad jurídica, de respeto a las leyes de la economía que ha logrado, asimismo, importantes avances en la lucha contra la pobreza y la exclusión social, en la búsqueda constante del pleno goce de todos sus habitantes de sus derechos civiles, sociales, económicos, políticos y culturales.

Al mismo tiempo, los principios artiguistas se traducen en la proyección internacional de Uruguay, fundamentalmente a través de su vocación integradora con los demás pueblos latinoamericanos, como lo demuestran nuestro papel en Mercosur y Unasur. También en su tradición y vocación de respeto del derecho internacional y compromiso con la causa de los derechos humanos a nivel internacional.

Uruguay es un país en el que hemos construido estructuras para hacer justicia, justicia económica, social y cultural, justicia política y civil. Porque cada ser humano es transversal a cada uno de estos derechos humanos y el pleno goce de los mismos es el objetivo fundamental que perseguimos en la acción política. Nuestro trabajo es crear las mejores condiciones de plena vigencia de la justicia en las diferentes soluciones sociales y económicas plasmadas en dos siglos.

Luis Almagro es ministro de Relaciones Exteriores de la República Oriental de Uruguay.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de agosto de 2011