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La presión del impuesto de la renta crece a su mayor ritmo desde 1996

Las familias pagan un 11,5% de sus ingresos en IRPF, un punto más que hace un año

Las cuentas con Hacienda se han endurecido para las familias y suavizado para las empresas a raíz de la crisis. La parte de los ingresos que los hogares pagan por el impuesto sobre la renta creció en 2010 a su mayor ritmo en 15 años. La caída de las rentas se combinó con las medidas de austeridad fiscal, como el fin de la deducción de los 400 euros y la subida del tipo de retención sobre las rentas del capital hasta el 19%, de forma que 11,5 de cada 100 euros que entraron en los bolsillos se destinaron al pagar el IRPF, casi un punto más en un solo año. Se trata del mayor incremento anual de la serie que arranca en 1996, del 7,9%, según el informe anual de la Agencia Tributaria correspondiente a 2010.

El número de declarantes baja por primera vez en 10 años

La recaudación fue un 4,4% inferior a lo previsto pese al ajuste

El tipo efectivo del IRPF llevaba tres años bajando, desde 2007, cuando estaba en el 11,85%, más alto que hoy (véase gráfico). En plenas vacas gordas, en 2006, el primer Gobierno de Zapatero proclamó que bajar impuestos "también es de izquierdas" y aprobó una gran reforma fiscal con un IRPF más bajo y la primera rebaja del impuesto de sociedades de la democracia. En los primeros acordes de la crisis (y, dicho sea de paso, en la precampaña de las últimas elecciones generales), en 2008, decidió además una deducción de 400 euros para todos los contribuyentes, independientemente del nivel de renta que tuvieran.

Llegada la debacle económica, el Gobierno echó mano de los impuestos para reducir el déficit público. Por eso los ingresos totales por IRPF crecieron en 2010 por primera vez desde 2007 y mejoraron un 4,9%, hasta los 66.977 millones de euros, en contraste con una caída del 10,5% en 2009, pese a que las finanzas familiares no había mejorado precisamente. Con una tasa de paro ya instalada en el 20% de la población activa, las rentas de los hogares bajaron un 1,9%, tres décimas más que el año anterior.

Pero solo la eliminación de la deducción parcial de los 400 euros y la subida de la retención del capital ya permitió engordar los ingresos de este impuesto en 3.890 millones. "Sin los cambios normativos que afectan a la recaudación de 2010, el IRPF hubiese tenido crecimiento cero", explica el informe de la Agencia.

Las cosas han sido muy diferentes para las empresas, cuyo tipo efectivo (tras amortizaciones, deducciones y otros ajustes) ha caído cerca de 10 puntos desde 2005, hasta situarse en el 9,9% de su beneficio contable.

Pese a las medidas fiscales, el salario medio de los españoles se comportó peor de lo esperado y las rentas de capital mobiliario (es decir, los intereses bancarios y dividendos) dieron menos de sí, con lo que las arcas públicas ingresaron 3.049 millones de euros menos de lo previsto (un 4,4%).

El momento más duro de la crisis, ese 2009 en el que la economía española sufrió el retroceso más grave de la democracia, del 3,7%, también se deja ver en la evolución del número de declarantes, que se contrajo, aunque muy levemente (0,4%), por primera vez en 10 años. Hacienda calcula el número de personas declarantes como la suma de declaraciones individuales y dos veces las conjuntas.

Hasta 2009 no había dejado de crecer, pese a la crisis, tal y como refleja la última Memoria de la Administración Tributaria de 2009. "La gente que perdía el empleo pero cobraba el paro; además, otras personas que antes no tenían que declarar, al perder el trabajo y tener dos pagadores en un año (la empresa y la prestación por desempleo) tenía que hacer la declaración, por ejemplo", explica Luis del Amo, gerente del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF). También la base imponible de los declarantes del IRPF, es decir, la base total de ingresos sobre la que se calculan los impuestos, mejoró un 4% en 2008, pese a que los ingresos del Estado bajaron. "Los 400 euros, el cheque-bebé y los incentivos de vivienda mermaron los ingresos, pese a que crecía la base imponible; ahora, con la supresión de estas medidas, se produce el efecto contrario", resume Del Amo.

13.000 ricos menos

El declive económico ha hecho esfumarse 12.908 declaraciones de las rentas más altas en un solo año. El número de declaraciones con base imponible de más de 120.000 euros se situó en 152.730 en 2008, frente a las 165.638 del ejercicio anterior, según la Memoria de la Administración Tributaria de 2009, que especifica el mapa de los contribuyentes por niveles de ingresos.

Pese a que el número total de declaraciones del IRPF aumenta de 18,7 a 19,3 millones, el número de los más ricos disminuye, con lo que pierden peso en el total. También su base imponible media ha menguado. Uno de los factores que pueden incluirse en esta caída es que mucha de estas rentas altas vinculadas al trabajo corresponden a empresarios cuyas sociedades están sufriendo los estragos de la crisis.

El balance confirma el mileurismo como una suerte de techo de cristal para la mayor parte de los contribuyentes: más de la mitad de los declarantes de este impuesto en 2008 (el 53%) tenía unos niveles de base imponible iguales o inferiores a los 16.500 euros y aportaron un 21,4% del total de la base imponible del año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de agosto de 2011

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