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La visita del Papa a Madrid

Los peregrinos abarrotan las iglesias para ir a catequesis

Los obispos sermonean en 25 lenguas y 285 lugares

"Si Dios existe, ese es su problema". El autor de la pintada con este lema nunca pudo imaginar que se convertiría en protagonista del primer día de catequesis de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), al menos en la Iglesia Catedral Castrense, en el centro de Madrid.

El arzobispo Juan del Río, que un día se topó con la frase, construyó su relato sobre la fe en torno a ese garabato. Centenares de personas inundaron hasta la última baldosa de la basílica. La asistencia fue masiva en los 285 lugares de la región en los que 285 obispos de todo el mundo impartieron su primera lección de catequesis. Quedan la de hoy y la de mañana.

Esta semana, hasta las iglesias -y los polideportivos, colegios o pabellones- se quedan pequeñas. Wenceslao, de 17 años y de la República Checa, entra a la iglesia con su mochila de peregrino al hombro, echa un vistazo y se va. El sermón es en español y, si se da prisa, en el Palacio de Convenciones de la Casa del Campo podrá participar en una en checo. Hay lecciones en 25 idiomas, incluido el lenguaje de signos.

Dardo a Zapatero

En la Castrense la celebración se retrasa porque "faltan las guitarras", y los 30 niños de una parroquia de Jerez de la Frontera aprovechan para desperezarse. Son las 10.00 y el párroco que los acompaña les advierte: "Esta tarde toca confesión". Arranca el obispo con la pintada de la calle y se hace el silencio. Los grupos de Ourense, la comunidad hispana de Arizona o Colombia escuchan atentos. El arzobispo critica "la constante huida hacia adelante" de la sociedad. Ejemplos: "Como cuando decían algunos que no había crisis económica, y mira". Zarpazo al presidente del Gobierno.

A unos metros, en la iglesia del Carmen, el protagonismo es de los fieles. Micrófono en mano, Valentina, de Buenos Aires, cuenta que encontró a Dios el último fin de semana de Pascua, y Asun, de Madrid, dice que desde el martes nota el aire de la ciudad diferente.

Las catequesis acaban con aplausos. "Pero mañana más", avisa el obispo. Ya en la puerta, algunos puestos de venta esperan al peregrino. Libritos sobre el Papa, llaveros de la cabra de la Legión -en la Castrense- y hasta botellas de vino de Montilla (Córdoba). "Es que como han venido las reliquias de San Juan de Ávila desde allí...", explica una vendedora. Pues eso, que han aprovechado y a ver si venden vino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de agosto de 2011