Cartas al director
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La Iglesia espectáculo

Desde la óptica de una persona ajena a las religiones, como no creyente, reflexiono sobre el viaje del Papa a Madrid y me pregunto: en el caso de que Jesús hubiera existido, ¿qué pensaría hoy de todo este despliegue? ¿Qué pensaría de la cantidad de millones que cuesta este espectáculo? ¿Qué pensaría, desde su humildad y su pobreza, de los que con sus pingües negocios financieros sufragan, en parte, este viaje? ¿Qué opinión le merecería este derroche de dinero cuando Somalia se muere de hambre y sed y el Papa no les visita llevando alimentos, medicinas y agua potable? ¿Qué clase de jóvenes se pueden permitir un viaje con desplazamientos de miles de kilómetros? Desde luego, los pobres no.

El Foro de Curas de Madrid lo critica abiertamente, las redes de cristianos de base también, y a la asociación de teólogos Juan XXIII le parece un exceso innecesario, cuya ostentosidad aleja a muchos de la Iglesia en vez de acercarlos o mantenerlos. En una etapa de profunda crisis económica, provocada por la voracidad insaciable de un capitalismo de rapiña y absolutamente deshumanizado, con millones de parados, cuyas familias intuyen un futuro de privaciones y pobreza, estos acontecimientos constituyen un insulto a la inteligencia y al sentido común. Seguramente con el coste de las casullas, los escenarios y la seguridad comería Somalia durante dos o tres meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de agosto de 2011.

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