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Reportaje:

Una fosa común bajo los columpios

Comienza la exhumación de 250 represaliados de Franco en un parque infantil de Palencia - Muchos eran alcaldes, concejales y sindicalistas

Amidio Cantera Díez tenía 14 años cuando escuchó hablar por última vez a su padre, Julián Cantera Cantera, de 43, concejal de Villaviudas (Palencia) en la II República. "Si me vais a matar, que sea delante de mis hijos", le espetó a un jefe falangista. "No te apresures, Julián, que no te va a pasar nada", le contestó este frente a su casa la noche del 13 de agosto de 1936, la misma en la que lo fusilaron entre Magaz de Pisuerga y el Monasterio de la Trapa. Ahora, Amidio, de 89 años, lo cuenta junto a los familiares de otros sindicalistas, concejales y alcaldes fusilados durante la Guerra Civil que esperaban ayer el inicio de la excavación del tercer sector del antiguo cementerio de Palencia, ahora convertido en parque infantil. Bajo los columpios de esta zona de juegos, los colectivos de víctimas estiman que hay unos 250 cadáveres de represaliados por Franco.

En 2009 ya se recuperaron 40 cuerpos en la misma zona

El lugar formaba parte del antiguo cementerio de la capital

En total, el parque esconde bajo su suelo 497 represaliados por la dictadura. "En la zona que excavaremos hay mayoría de hombres y de media dos y tres personas por nicho", explicaba Pablo García Colmenares, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Palencia, que apoya el proyecto junto a las agrupaciones de Venta de Baños, Baltanás, Dueñas, Villaviudas y Monzón de Campos, todos municipios de esa misma provincia. En un 80%, según cifras de la ARMH de Palencia, las víctimas eran sindicalistas, concejales y alcaldes de finales de 1936 y principios de 1937.

Como Gregorio Valdazo Carrascal, padre de Rosario Valdazo Rodríguez y alcalde de Cevico Navero. La "hija del comunista", como la llamaban, recuerda que tenía cinco años -ahora 79- cuando se llevaron a su padre a la prisión de Palencia. "Le llamábamos la cárcel del agua, por la humedad", relataba ayer antes de que llegasen la Unidad de Antropología de la Universidad Autónoma de Madrid y la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Para las más de 100 familias es su última oportunidad. Es la segunda intervención que se hace en el parque, tras la recuperación de unos 40 cuerpos en 2009. "Dos semanas de trabajo que empezaremos en la fila 9, donde lo dejamos", explicaba Almudena García-Rubio, que es arqueóloga de la Sociedad Aranzadi. El proyecto cuenta con un presupuesto inicial de 57.000 euros, a la espera de que se apruebe en septiembre la partida de 2011.

"Recuerdo la tumba en el ala exterior", señalaba Félix Vega Garrido, de 82 años e hijo de Teodosio Vega Martín, secretario de la Casa del Pueblo en Dueñas (Palencia) y fusilado el 8 de enero de 1937. Ayer visitaba el antiguo cementerio con su hija, lo mismo que hacía él con su madre. "Nos expulsaron del pueblo tras fusilar a mi padre". Félix asegura que a su padre lo mataron por "ser de izquierdas". "No podías desahogarte y decir 'soy hijo de fusilado'. Ahora se puede hablar".

Carmen Cortés, que tiene a dos de sus tíos, Germinal y Lumen Cortés, bajo el mismo suelo, fue la última en abandonar la zona. "Sin hablarlo, mi padre era capaz de transmitir su dolor". Jaime Cortés, sindicalista de UGT durante la II República, perdió otros dos hermanos más y un cuñado, repartidos ahora en otras fosas comunes de Burgos, Valladolid y Palencia.

El trabajo de las excavadoras sigue y aparecen signos de la última excavación. Iker y Adrián, dos niños de 11 años, se acercan hasta su habitual zona de juegos, donde hay más adultos que de costumbre. "A mí me parece bien que busquen huesos. Pero esta tarde vendré a jugar", comentaban inocentemente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de agosto de 2011