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Reportaje:FIN DE SEMANA

El bosque del bandolero

Arquitectura medieval en el paisaje montañoso de la comarca guipuzcoana del Goierri

Acontece en muchos pueblos. El haberse mantenido al margen de la industrialización tiene como contrapartida el sabor de las viejas piedras, si no paisajes que abruman de belleza al visitante. Así pasa en un sector montañoso de la comarca guipuzcoana del Goierri, histórica vía de comunicación entre la Meseta y Francia hasta que, en el siglo XIX, la carretera nacional y el tendido del ferrocarril distanciaron a varios pueblos del principal eje comercial.

01 Segura

Segura, que llegó incluso a rechazar el trazado ferroviario, hoy podría postularse, salvando las distancias, como una Santillana del Mar a la vascuence. Pasear por sus tres calles paralelas y sin encintado de aceras es como volver a su fundación en 1256 por Alfonso X el Sabio. Resulta fácil imaginar el trasiego de arrieros y jinetes por su calle Mayor, antigua vía real y Camino de Santiago.

La oficina de turismo habrá que buscarla en la Casa Ardixarra (siglo XVI), la más antigua entre las urbanas de Euskadi. Qué delicioso sainete del Siglo de Oro podría escenificarse en su primer piso. En el piso superior, el Centro de Interpretación Medieval cobija una estupenda maqueta de la trama urbana. La iglesia fortaleza de Segura impresiona por sus holguras catedralicias, su gótico vasco de manual. Su retablo es una deslumbrante muestra de estilo rococó debida al tracista Miguel de Irazusta; las 42 figuras fueron talladas por Luis Salvador Carmona.La labra de los tres escudos del mayordomo de los Reyes Católicos, junto con las dovelas de la entrada, ennoblecen el conjunto del palacio de Guevara (siglo XV). En unas zancadas llegamos al portal de la antigua muralla, conocido con el nombre de Zerain porque desde allí se divisa el pueblo del mismo nombre. Después surge el palacio Jauregi, adornada su piedra de sillar con almohadillado. Como curiosidad, las visitas guiadas acceden a la cárcava, que cumplía la función lo mismo de albañal que de cortafuegos. Resta por ver el magnífico palacio barroco de Lardizábal, actual consistorio. Que el dueño fue virrey de Venezuela se explicita en la boa disecada expuesta en el zaguán.

02 Zerain

Zerain es uno de esos pueblines con encanto que disponen de tienda-bar-oficina de información mantenedora del músculo turístico todo el año. Entre otros productos, se ponen a la venta mermeladas que las zeraindarras elaboran con moras, cerezas y manzanas.

Tiene en el palacio Jauregi (se llama igual que el que ya hemos visto en Segura) lo más significativo en cuanto a arquitectura medieval, mientras que la iglesia guarda una cruz románica de cobre. Cansados como estamos de museos etnográficos, se agradece el que aprovecha la estructura enmaderada de Zerain, donde se ha reciclado la casa rectoral. Junto a la entrada, el monumento a Goya (goya significa también "parte de arriba" en euskera). No en vano el bisabuelo del pintor maño era natural de aquí, como atestigua el caserío familiar.

Más que por su iglesia, Zerain es famoso por su cárcel (1711), que abre en el restaurante Ostatu (miércoles cerrado). Su cepo tiene una cualidad asombrosa: 13 cavidades, número impar al que nadie encuentra explicación, salvo que hubiera algún preso manco.

03 Las minas de Aizpea

De camino a las minas nos rodean marcados tintes rurales. El cortejo automovilístico de la visita guiada se detiene en la serrería de Larraondo (1890-1960), cuyos engranajes se accionan de forma hidráulica, pudiendo a su vez generar energía eléctrica. Una joyita.

La hermosura de su emplazamiento es lo primero que enamora de las minas de Aizpea; dominios de la sierra de Aizkorri cuyo mineral de hierro fue motivo de aprovechamiento desde el siglo XI. En el audiovisual del centro de interpretación se realiza un repaso al proceso de elaboración del hierro, y después se accede con casco a una galería para familiarizarse con minerales como el hierro o la galena. Los hornos de calcinación ponen la nota estética.

En Zegama se halla uno de los centros de visitantes del parque natural de Aizkorri-Aratz. Tanto roble y tanto hayedo como rodea esta serranía despierta el interés por la madera. En la xiloteca pueden apreciarse anillos, duramen, xilema y corteza de 173 especies de árboles.

04 El túnel de San Adrián

Subimos después al alto de Otzaurte, por donde nace el río Oria, y así tomar la pista de hormigón que 6,4 kilómetros después nos deposita en la explanada de Aldaola, arranque de la ruta senderista de 30 minutos al túnel de San Adrián: uno de esos lugares mágicos del País Vasco. Hay que verlo. Por una oquedad natural agrandada artificialmente transitaba el Camino Real. Quedan sillares y la puerta de arco de piedra que cumplía la función fiscal de control de mercancías. ¡En medio del monte y a mil metros de altitud! Si seguimos ascendiendo, llegamos en 15 minutos al alto de la Horca, donde se ajusticiaba a los bandoleros, que lo tenían facilísimo. Un paso más y estamos en Álava.

Guía

Información

» Turismo de Euskadi (http://turismo.euskadi.net).

» Turismo del Goierri (943 16 18 23; www.goierriturismo.com).

» Turismo de Segura (943 80 17 49; www.seguragoierri.net).

» Turismo de Zerain (943 80 15 05; www.zerain.com). Visita guiada a mina y serrería, sábados, domingos y festivos, a las 12.00.

» Parque natural de Aizkorri-Aratz y turismo de Zegama (943 80 21 87; www.gipuzkoamendizmendi.net y www.zegama.net).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de agosto de 2011

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