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Reportaje:música

Estampida de bandas de 'heavy metal' en Spotify

Uno de los grandes sellos del género se retira del servicio 'online'

El aficionado medio a los sonidos contundentes conoce de sobra bandas como In Flames, Napalm Death, Paradise Lost o Sick Of It All, y también muchas otras de las que editan la discográfica alemana Century Media y sus sellos asociados. Desde el jueves pasado, aquellos usuarios del servicio de música gratuita online Spotify que busquen los álbumes de estas bandas (solo los editados en los citados sellos), no los encontrarán. La medida fue comunicada ayer mediante una nota de prensa que no transmite una buena opinión de la conocida aplicación musical sueca.

"Century Media ha decidido retirar sus repertorios de Spotify en un intento de proteger los intereses de sus artistas (...). La venta física de discos está cayendo drásticamente en todos los países donde Spotify está activo. (...) Dado que los artistas necesitan vender para poder continuar creando, Spotify se ha convertido en un problema para ellos", afirma la discográfica.

La noticia es un jarro de agua fría para la compañía sueca, que acaba de aterrizar en Estados Unidos, donde en solo un mes ha logrado 1,4 millones de usuarios, de los cuales 175.000 utilizan el servicio de pago, según datos que maneja The Washington Post y que no han sido confirmados por Spotify.

Este servicio online de música contaba en marzo con 10 millones de usuarios, de los que un millón era de pago. A esta aplicación, que ofrece más de 15 millones de pistas de sonido, se puede acceder desde ocho países (entre ellos, España) a través del ordenador personal, el teléfono móvil y las llamadas tabletas. En el actual contexto de incertidumbre sobre el futuro de la industria musical, el caso de Spotify suele ponerse de ejemplo como un modelo alternativo de negocio. Sin embargo, las dudas sobre la viabilidad económica de Spotify nunca se han disipado del todo.

En 2009 reportaron pérdidas, y sobre los supuestamente positivos (y desconocidos) resultados de 2010 se especula todavía en multitud de webs y blogs especializados. En abril, además, recortaron su oferta gratuita, limitando el servicio a 10 horas y cinco escuchas por canción. Desde la compañía ayer se hacía hincapié en los ingresos que generan para las discográficas (unos 70 millones de euros en tres años)

La acción emprendida muestra que las suspicacias sobre su viabilidad persisten: "Century Media es de la opinión de que Spotify, tal y como funciona en este momento, no es el camino a seguir. Es un modelo de negocio que afecta drásticamente a la remuneración que obtienen los artistas y acelera la caída del mercado, lo que puede llegar a hacer que bandas no tengan la oportunidad de grabar y editar su música de la manera debida".

Un portavoz de la discográfica ofreció, por vía telefónica, un ejemplo (con cifras orientativas) del problema al que se enfrentan: "Si una banda consigue pasar de ingresar 100 a 200 euros por duplicar sus escuchas en Spotify, dejará de ganar unos 4.000 euros por ventas, tanto en formato físico como digital". Century Media considera además que los adelantos pactados con Spotify (de los que no da detalle) no compensan ese dinero que se deja de ingresar por la caída en las ventas.

Un 'streaming' de ausencias clamorosas

Esa ansiada escalera hacia el paraíso de la música gratuita e ilimitada que, en un principio, parecía Spotify no será, ciertamente, la que en 1971 cantaba Robert Plant al frente de Led Zeppelin. Ni Stairway to heaven ni ninguna otra canción de la citada banda se halla en el servicio de música gratuita -y también de pago- más popular del mundo.

Spotify lo reconoce abiertamente: salvo excepciones como algún tema suelto en bandas sonoras o en EP, su catálogo de más de 15 millones de canciones no contiene ninguna de grupos como AC/DC, The Beatles, Pink Floyd, Metallica, Oasis o Arcade Fire. El usuario tendrá que conformarse con las versiones que ofrecen bandas de homenaje, como los Led Zepagain o, en el caso de Pink Floyd, Pink Side Of The Moon. Spotify explica en su web estas clamorosas ausencias por "la jungla de los derechos de autor", y a las distintas licencias que los artistas y las discográficas pueden haber pactado (con aplicación desigual en según qué países).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de agosto de 2011

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